Troto
Pablo Romero Parada
Recuerdo el pelo encrespado del coño.
La piel tan delicada sirviéndome de argumento para la disculpa.
Las llamadas de teléfono.
Recuerdo la palabra miedo.
Y el vacío.
Y los discursos.
Yo me alucinaba poeta
masturbándome todo el rato.
Hay cosas que nunca cambian.
Y tus tetas rebotando en lo más alto del torso.
Y mi barriga terrificándome.
La piel tan delicada sirviéndome de argumento para la disculpa.
Las llamadas de teléfono.
Recuerdo la palabra miedo.
Y el vacío.
Y los discursos.
Yo me alucinaba poeta
masturbándome todo el rato.
Hay cosas que nunca cambian.
Y tus tetas rebotando en lo más alto del torso.
Y mi barriga terrificándome.
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