Galo Roldós Garcés
Poeta asiduo al portal
EPILOGO:
Arturo Borja Pérez, (Quito, 1892 - ibídem, 13 de noviembre de 1912) fue un poeta ecuatoriano, perteneciente al movimiento llamado la Generación decapitada y el primero del grupo en despuntar como modernista. Es muy escasa su obra artística pero suficiente para determinar la calidad de poeta: una corona de veinte composiciones forma el libro titulado La flauta de ónix, y seis poemas más; obras que fueron publicadas póstumamente.
Murió a los 20 años de edad más su poesía al igual que la de Medardo Ángel Silva por su calidad y esplendor descriptivo en su aliento lirico es inolvidable.
PARA MI TU RECUERDO
Para mí tu recuerdo es hoy como la sombra
del fantasma a quien dimos el nombre de adorada...
Yo fui bueno contigo. Tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.
Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo cl perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste...
No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiéndole que le cure la herida.
AUTORIA
ARTURO BORJA (Quito, 1892-1912)
Arturo Borja Pérez, (Quito, 1892 - ibídem, 13 de noviembre de 1912) fue un poeta ecuatoriano, perteneciente al movimiento llamado la Generación decapitada y el primero del grupo en despuntar como modernista. Es muy escasa su obra artística pero suficiente para determinar la calidad de poeta: una corona de veinte composiciones forma el libro titulado La flauta de ónix, y seis poemas más; obras que fueron publicadas póstumamente.
Murió a los 20 años de edad más su poesía al igual que la de Medardo Ángel Silva por su calidad y esplendor descriptivo en su aliento lirico es inolvidable.
PARA MI TU RECUERDO
Para mí tu recuerdo es hoy como la sombra
del fantasma a quien dimos el nombre de adorada...
Yo fui bueno contigo. Tu desdén no me asombra,
pues no me debes nada, ni te reprocho nada.
Yo fui bueno contigo como una flor. Un día
del jardín en que solo soñaba me arrancaste;
te di todo cl perfume de mi melancolía,
y como quien no hiciera ningún mal me dejaste...
No te reprocho nada, o a lo más mi tristeza,
esta tristeza enorme que me quita la vida,
que me asemeja un pobre moribundo que reza
a la Virgen pidiéndole que le cure la herida.
AUTORIA
ARTURO BORJA (Quito, 1892-1912)