Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
Tu sonrisa tan gentil y risueña
llena de ternura, con ojos
llenos de admiración...
tu sonrisa estaba
llena de palabras y de vida,
con ideas ocurrentes
de vez en cuando polémicas
tu sonrisa hace que nunca deje de quererte.
Nunca vivimos cercanas, viajabas constantemente
pensaba en ti, o mejor dicho tu sonrisa venía a mi mente
habíamos cumplido la promesa de no enojarnos jamás
la una con la otra.
Pasaba el tiempo y tu alegría brillaba más
cada vez que nos encontrábamos pasaba el tiempo,
y pasaba...
tu mirada y su sonrisa de amor puro
siempre me miraron adoradas
porque para ellas yo seguía teniendo su sonrisa compañera
la infantil, la enamorada
y tenian razón, escondida, a penas cambiada,
siempre estuvo presente.
Allá, a lo lejos como siempre estaba,
se ha ido para siempre
y cuando me lo dijeron
no lloré ni un poco.
Intenté hacerlo, pero cuando evocaba su recuerdo
su simple y eterna sonrisa se acomodaba en mi mente
brillante y afectuosa, enérgica y satisfecha
legándome sus ultimas palabras de sabiduría.
No puedo llorar entre tanta alegría;
no puedo evitar sonreír,
y recreo nuestro último saludo
el afecto puesto con cuidado
en cada minuto de nuestro abrazo
como de compañeras que siempre se entendieron
esa sonrisa de amor puro, clara, brillante
que me protege de cualquier lamento
me guía y me cubre para seguir adelante...
y ahí las lágrimas asoman mis ojos,
los bordean, a penas se revelan
vidriosa queda mi mirada
solo un poco.
A. Ira