Littera
Poeta asiduo al portal
Si ébano es tu cabello por el cuello espaciado,
claveles son tus labios de pasión encendidos,
dos volcanes tus pechos al deseo ofrecidos
y cristales tus manos de contorno acendrado.
Sedente, una pierna a mis ojos sufridos
venero de delicias y vena de placeres
dispones sobre otra entre todos los seres
de las artes envidia, ledos ya o ya dolidos.
Acopiaron los cielos las glorias de Citeres
en de tu tersa piel la forma y curvatura,
pintando del color de la limpia hermosura
más tus mil perfecciones y ciento rosicleres
que el apuesto romper de los amaneceres,
y así, camena mía, de ufanidad me ahogo
trayendo la certeza de que no errante bogo,
pues guías mis brazadas con corrientes azules
lejos de tempestades y cerca de tus tules,
a salvo del helor que enmudece tu rogo.