Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Parece como si viernes, como si a partir de sombra
quisiera decirte algo, cualquier cosa
que no entiendas, aunque sé que de nada de pierdes.
Parece como si viernes o las bocas en lentitud de caracol
quisieran decirse más que los monumentos fáciles
del amor y de la sombra de los viernes cuando es martes.
Parece que no quiero que entiendas, pero me entiendes,
aunque te hable con el lenguaje elusivo
que se aprende en el infierno de mirar por horas los zapatos.
De no ser por tus ojos me arriesgaría a darte el silencio
que recibes sin saber que es mío,
pero te doy mis palabras porque viernes
donde nadie hasta el domingo,
sobre todo porque no me escuchas, aunque no lo parece.
Parece que te doy mi sombra porque no se pudre;
lo demás alberga la intención de corromperte.
Mi boca tiende a larva si los besos se sueñan moscas.
Parece que no es cierto que te quiera por lo que eres,
sino por lo que pudiste darme cuando te dejé sin mí
cuando me dejaste sin noche cuando robé tu sombra.
Parece como si viernes pero no es martes
y tampoco ninguno de esos cinco mil días
que llevan la cuenta perdida de no mirarte.
quisiera decirte algo, cualquier cosa
que no entiendas, aunque sé que de nada de pierdes.
Parece como si viernes o las bocas en lentitud de caracol
quisieran decirse más que los monumentos fáciles
del amor y de la sombra de los viernes cuando es martes.
Parece que no quiero que entiendas, pero me entiendes,
aunque te hable con el lenguaje elusivo
que se aprende en el infierno de mirar por horas los zapatos.
De no ser por tus ojos me arriesgaría a darte el silencio
que recibes sin saber que es mío,
pero te doy mis palabras porque viernes
donde nadie hasta el domingo,
sobre todo porque no me escuchas, aunque no lo parece.
Parece que te doy mi sombra porque no se pudre;
lo demás alberga la intención de corromperte.
Mi boca tiende a larva si los besos se sueñan moscas.
Parece que no es cierto que te quiera por lo que eres,
sino por lo que pudiste darme cuando te dejé sin mí
cuando me dejaste sin noche cuando robé tu sombra.
Parece como si viernes pero no es martes
y tampoco ninguno de esos cinco mil días
que llevan la cuenta perdida de no mirarte.
30 de enero de 2015