BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedes sino preguntarte,
casi en voz alta, si no habrá
alguien, en este mismo instante,
dentro de cuyo pecho, no florezcan
iguales pensamientos o parecidos versos;
y no es por simple compañerismo que trotas
hasta el ordenador y te pones a escribirlos.
Es más por afán de comunicarte
que realzas tu estilo y te pones latidos
que antiguamente ya sabes te sobraban.
Porque no hay noche ni lamento,
que en ti no encuentre sinónimo ni eco;
ni en ti, se transforme en otra cosa distinta,
ciega, extravagante.
©
casi en voz alta, si no habrá
alguien, en este mismo instante,
dentro de cuyo pecho, no florezcan
iguales pensamientos o parecidos versos;
y no es por simple compañerismo que trotas
hasta el ordenador y te pones a escribirlos.
Es más por afán de comunicarte
que realzas tu estilo y te pones latidos
que antiguamente ya sabes te sobraban.
Porque no hay noche ni lamento,
que en ti no encuentre sinónimo ni eco;
ni en ti, se transforme en otra cosa distinta,
ciega, extravagante.
©