EL IMIAMENSE
Poeta
Parto
Vivo en una casa nueva.
Es igual a una mujer
embarazada y con dolores,
a punto de alumbrar.
Yo, soy ese niño que vive dentro
y espero salir al mundo para probar la dulce leche de tus pechos.
Me ha sido vedado ese alimento
hace ya mucho, mucho tiempo,
casi desde el mismo momento en que fui concebido.
Me he nutrido por un cordón
qué nos une en tan larga distancia.
Y aunque he sobrevivido a la polución,
a los viajes en el tiempo
y a los discursos políticos,
espero la señal de Dios,
o del universo.
pero más que nada, a la mía propia
para asomar al mundo por segunda vez.
y renacer.
y re-intentar un vínculo terrenal con aquella mujer ausente.
Quisiera una llegada por cesáreas
y alejarme definitivamente
de la pegajosa sangre que me cubre,
del malsano silencio en su interior
de las vísceras que me aprisionan
y de la interminable oscuridad.
Vivo en una casa nueva.
Es igual a una mujer
embarazada y con dolores,
a punto de alumbrar.
Yo, soy ese niño que vive dentro
y espero salir al mundo para probar la dulce leche de tus pechos.
Me ha sido vedado ese alimento
hace ya mucho, mucho tiempo,
casi desde el mismo momento en que fui concebido.
Me he nutrido por un cordón
qué nos une en tan larga distancia.
Y aunque he sobrevivido a la polución,
a los viajes en el tiempo
y a los discursos políticos,
espero la señal de Dios,
o del universo.
pero más que nada, a la mía propia
para asomar al mundo por segunda vez.
y renacer.
y re-intentar un vínculo terrenal con aquella mujer ausente.
Quisiera una llegada por cesáreas
y alejarme definitivamente
de la pegajosa sangre que me cubre,
del malsano silencio en su interior
de las vísceras que me aprisionan
y de la interminable oscuridad.
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