Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cautiva de mi silencio
me sumerjo en la pecera:
solo un color se percibe
en la monótona espera.
Voy y vengo en el ensueño
de alguna ilusión viajera,
bloqueada por vidrios grises
que limitan la frontera.
Mas de pronto me encandila
y me abduce de la esfera
un haz de luz misterioso,
que me transporta hacia afuera.
Entre celestes destellos
soy etérea forastera,
deslumbrada por la aurora
-¿austral, boreal o quimera?-
presiento que me evaporo
leve, sutil y ligera...
Lentamente abro los ojos
sobre fragante ribera,
celebrando mi pasaje,
pues me siento aventurera,
y me hamaco entre la fronda,
que me ofrece fresca estera.
Aguas verdes, verdes sauces
de brillante cabellera
me acarician y susurran:
“Buenos días, compañera”.
********
que limitan la frontera.
Mas de pronto me encandila
y me abduce de la esfera
un haz de luz misterioso,
que me transporta hacia afuera.
Entre celestes destellos
soy etérea forastera,
deslumbrada por la aurora
-¿austral, boreal o quimera?-
presiento que me evaporo
leve, sutil y ligera...
Lentamente abro los ojos
sobre fragante ribera,
celebrando mi pasaje,
pues me siento aventurera,
y me hamaco entre la fronda,
que me ofrece fresca estera.
Aguas verdes, verdes sauces
de brillante cabellera
me acarician y susurran:
“Buenos días, compañera”.
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