Oscar-Pineda
Poeta asiduo al portal
En la última carroza
viaja el cuerpo humano
padres, hijos y hermanos
lo ven descender a la fosa
lo despide la esposa
con un llanto conmovedor
ella mira alrededor
aquel acompañamiento
y despues de un momento
todo queda sin esplendor.
Al cerrar la sepultura
la vida no vale nada
se agota la mirada
la fe y la hermosura
va quedando sin figura
aquel cuerpo inconciente
de nada está pendiente
dentro de la tumba fría
ni siente la compañía
porque duerme tranquilamente.
Con los adornos florales
las tumbas lucen bonitas
porque todas quedan cerquitas
sin distingo de ideales
ahí, todos quedamos iguales
médicos y limosneros
magistrados y obreros
viejos, joven, pobres y ricos
prelados, ciegos y chicos
todos vamos sin esmero.
viaja el cuerpo humano
padres, hijos y hermanos
lo ven descender a la fosa
lo despide la esposa
con un llanto conmovedor
ella mira alrededor
aquel acompañamiento
y despues de un momento
todo queda sin esplendor.
Al cerrar la sepultura
la vida no vale nada
se agota la mirada
la fe y la hermosura
va quedando sin figura
aquel cuerpo inconciente
de nada está pendiente
dentro de la tumba fría
ni siente la compañía
porque duerme tranquilamente.
Con los adornos florales
las tumbas lucen bonitas
porque todas quedan cerquitas
sin distingo de ideales
ahí, todos quedamos iguales
médicos y limosneros
magistrados y obreros
viejos, joven, pobres y ricos
prelados, ciegos y chicos
todos vamos sin esmero.