Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Es verdad que no se pierde nada por recordar,
pero se pierde mucho a veces por no hacerlo........
Preciosas princesas de marfil
hermosamente a la espera de afecto.
Cristales de una suave delicadez.
Paranoia de dos mundos.
Dejaste el puerto madre
para emprender travesías sin sol
en el fino cemento que nos envuelve.
Tantos angeles perdidos en sus demonios,
buscando solo una señal
que encienda algún faro.
Vuelvo a probar la cínica miel,
que juega a escapar, endulzando mis raíces.
Cuantos rezos tendré que maldecir
para borrar las marcas de la piel
que arden inciertas en mi futuro.
Cuantos viajes imprevistos tendré que escalar
para encontrar santuarios en las montañas,
que no intoxiquen las fuentes de sucia necesidad.
Muchos quedan girando supongo en el éter perfumado.
Mascaras de diversión,
cuando sus corazones matan por caricias.
Nada mas que una nueva madre,
que aprisione y nos aleje del doloroso dolor,
buscando ciegamente un reflejo en la infancia.
Un perfume del pasado,
un resabio fogoso de aquella flor
que encandilo largos años.
Tan perdidos, pero con tiempo y senderos
por explorar.
Solo espero poder ser forma de un presente
cuando lleguen los oleajes a estribor.
Un pasillo con estrategas de ajedrez en las baldosas,
vacilando en cada movimiento,
expectantes de un progreso.
La naturaleza toma vida en su fosilización,
percibiendo intrigante
un pasado sangrante en nuestra tierra.
Que joven es,
cuando contagiada la risa
se entierniza con este realidad.
Se propaga en el grupo
y florece de ámbar e ingeniedad.
Que triste es cuando envejece el olvido,
y las realidades brutalmente chocan en círculos menguantes.
Como mis constelaciones
destilantes de egocentrismos minimalistas,
cortando ambas muñecas
de las cuales alguna vez feliz flote.
Pero todo cambia bruscamente,
y las agujas distraídas no quieren
aquietar un corazón,
encontrando microcosmos en el delirio infantil
de paredes que cambian de vestir.
pero se pierde mucho a veces por no hacerlo........
Preciosas princesas de marfil
hermosamente a la espera de afecto.
Cristales de una suave delicadez.
Paranoia de dos mundos.
Dejaste el puerto madre
para emprender travesías sin sol
en el fino cemento que nos envuelve.
Tantos angeles perdidos en sus demonios,
buscando solo una señal
que encienda algún faro.
Vuelvo a probar la cínica miel,
que juega a escapar, endulzando mis raíces.
Cuantos rezos tendré que maldecir
para borrar las marcas de la piel
que arden inciertas en mi futuro.
Cuantos viajes imprevistos tendré que escalar
para encontrar santuarios en las montañas,
que no intoxiquen las fuentes de sucia necesidad.
Muchos quedan girando supongo en el éter perfumado.
Mascaras de diversión,
cuando sus corazones matan por caricias.
Nada mas que una nueva madre,
que aprisione y nos aleje del doloroso dolor,
buscando ciegamente un reflejo en la infancia.
Un perfume del pasado,
un resabio fogoso de aquella flor
que encandilo largos años.
Tan perdidos, pero con tiempo y senderos
por explorar.
Solo espero poder ser forma de un presente
cuando lleguen los oleajes a estribor.
Un pasillo con estrategas de ajedrez en las baldosas,
vacilando en cada movimiento,
expectantes de un progreso.
La naturaleza toma vida en su fosilización,
percibiendo intrigante
un pasado sangrante en nuestra tierra.
Que joven es,
cuando contagiada la risa
se entierniza con este realidad.
Se propaga en el grupo
y florece de ámbar e ingeniedad.
Que triste es cuando envejece el olvido,
y las realidades brutalmente chocan en círculos menguantes.
Como mis constelaciones
destilantes de egocentrismos minimalistas,
cortando ambas muñecas
de las cuales alguna vez feliz flote.
Pero todo cambia bruscamente,
y las agujas distraídas no quieren
aquietar un corazón,
encontrando microcosmos en el delirio infantil
de paredes que cambian de vestir.