Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
No quiero pecar.
De Ego, de nada.
No quiero.
¿Girarle la cara a una chica que te mira es un pecado?
Creo que tengo un problema de óptica.
No ella, yo.
Pero… ¿Qué sería lo siguiente a esa mirada?
Seríamos dos seres con una cosa en común, como dos amantes que comparten la afición por el teatro.
Menudo teatro estoy hecho.
¡Menudo cisco, manojo de nervios!
Le voy a decir que se le cayó el bonobús, aunque sea mentira, o que se le cayó un papel.
Ella me preguntará, extrañada: ¿Qué papel?
Y yo le diré, con voz seria y profunda:
El que me envuelve coraza, digo… el que te envuelve, bombón.
De Ego, de nada.
No quiero.
¿Girarle la cara a una chica que te mira es un pecado?
Creo que tengo un problema de óptica.
No ella, yo.
Pero… ¿Qué sería lo siguiente a esa mirada?
Seríamos dos seres con una cosa en común, como dos amantes que comparten la afición por el teatro.
Menudo teatro estoy hecho.
¡Menudo cisco, manojo de nervios!
Le voy a decir que se le cayó el bonobús, aunque sea mentira, o que se le cayó un papel.
Ella me preguntará, extrañada: ¿Qué papel?
Y yo le diré, con voz seria y profunda:
El que me envuelve coraza, digo… el que te envuelve, bombón.