Pasan los años
y la juventud se queda
en un hueco lejano,
dentro de las copas
o dentro del pecho .
Caen los años como mazas
en la isla de las manos.
Llueve en mil ventanas ,
llueve en mil rostros flechas
que atraviesan los corazones ,
pasan cien años como un instante
en este tiempo sigiloso
o en esta muerte creadora.
Pasan las rutas de la carne
por mil laberintos y jardines
y parece poco.
Pasa el tiempo volando.
Como sueños contagiosos de agua,
imposibles transparencias
de años en los dedos
y lugares infinitos.
Y queda el niño,
vieja bestia,
contando los años que pasan.
...
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