salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Esta es la fuente donde yo solía
contemplar la belleza de mi bella
Lucinda, y ése el verde prado donde ella
su frente de su amada flor ceñía.
Aquí la besé yo cuando salía
la luz reluciente de una y otra estrella.
Más allá me besó y tras aquella
encina se escondió y yo la veía.
En la cueva de ese monte aromado
me cogió la mano, ciñó mi frente
de guirnalda de hiedra y de flores tiernas.
Y prado y encina y cueva y monte y fuente
me desparraman hoy olor amado,
dando por ese bien gracias eternas.
contemplar la belleza de mi bella
Lucinda, y ése el verde prado donde ella
su frente de su amada flor ceñía.
Aquí la besé yo cuando salía
la luz reluciente de una y otra estrella.
Más allá me besó y tras aquella
encina se escondió y yo la veía.
En la cueva de ese monte aromado
me cogió la mano, ciñó mi frente
de guirnalda de hiedra y de flores tiernas.
Y prado y encina y cueva y monte y fuente
me desparraman hoy olor amado,
dando por ese bien gracias eternas.