jorgeluis
Poeta fiel al portal
PASOS TORCIDOS
Bajo la lluvia voy
vía crucis de mi cansancio,
recogiendo los pedazos
de mi alma en el asfalto.
Dando por acabado
todo aquello
que no ha sido,
pisando mi propio llanto
después de beber
una botella de vino,
contando las horas
que se van
sin haber valido
para dar rectitud
a mis pasos torcidos.
Y hasta Dios me recordó al oído
chaval vas por mal camino,
si algo no lo remedia
seguirás canino.
Chaval cuídate
o acabarás
muy pronto contigo.
Aturdido, tantas veces afligido,
desbordado por acontecimientos,
por las sombras
de malos pensamientos;
bajo la ley de un diablo
que me invita al peligro
de jugarme el pellejo
de cometer de nuevo
otro delito.
Zozobra, desazón, delirio,
sudando muerto de frio,
la esquizofrenia inundando
mi cabeza
llena de grillos.
Frente a las puntas
de las lanzas
que, me arroja
con saña el destino.
Flotando con el humo
denso de la ansiedad,
con la necesidad
deletreando mi nombre
en un cristal sin brillo;
entre acordes incorrectos
que no lograrán hacer
de estos versos
una canción
al filo del precipicio
por donde vivo yo.
Y hasta Dios me recordó al oido
chaval vas por mal camino,
si algo no lo remedia
seguirás canino.
Chaval cuídate
o acabarás
muy pronto contigo.
Bajo la lluvia voy
vía crucis de mi cansancio,
recogiendo los pedazos
de mi alma en el asfalto.
Dando por acabado
todo aquello
que no ha sido,
pisando mi propio llanto
después de beber
una botella de vino,
contando las horas
que se van
sin haber valido
para dar rectitud
a mis pasos torcidos.
Y hasta Dios me recordó al oído
chaval vas por mal camino,
si algo no lo remedia
seguirás canino.
Chaval cuídate
o acabarás
muy pronto contigo.
Aturdido, tantas veces afligido,
desbordado por acontecimientos,
por las sombras
de malos pensamientos;
bajo la ley de un diablo
que me invita al peligro
de jugarme el pellejo
de cometer de nuevo
otro delito.
Zozobra, desazón, delirio,
sudando muerto de frio,
la esquizofrenia inundando
mi cabeza
llena de grillos.
Frente a las puntas
de las lanzas
que, me arroja
con saña el destino.
Flotando con el humo
denso de la ansiedad,
con la necesidad
deletreando mi nombre
en un cristal sin brillo;
entre acordes incorrectos
que no lograrán hacer
de estos versos
una canción
al filo del precipicio
por donde vivo yo.
Y hasta Dios me recordó al oido
chaval vas por mal camino,
si algo no lo remedia
seguirás canino.
Chaval cuídate
o acabarás
muy pronto contigo.