Pablo Antuña
Poeta recién llegado
Soneto dedicado a nuestros amigos de la clase gobernante. Digo, a la verdadera clase gobernante, no a los fantoches que votamos en las elecciones.
Podrán decirme lo que ustedes quieran,
Decirlo con poemas y arengas,
O un adalid con sus soflamas luengas,
Como el conspicuo Adolf lo hiciera.
Pero yo soy espejo que resiste
A los golpes del agua y del diamante,
Nunca mis labios : "¡Sí, mi comandante!"
Dirán al que con miedo me conquiste.
¡Tampoco a ese hipócrita y falso!
Que oculta su interés con ideales,
Mejor que marche y llore en el cadalso.
Que marche al patíbulo del cielo,
Y se retuerzan sus profundos males
Al observar Su Rostro sin el velo.
Podrán decirme lo que ustedes quieran,
Decirlo con poemas y arengas,
O un adalid con sus soflamas luengas,
Como el conspicuo Adolf lo hiciera.
Pero yo soy espejo que resiste
A los golpes del agua y del diamante,
Nunca mis labios : "¡Sí, mi comandante!"
Dirán al que con miedo me conquiste.
¡Tampoco a ese hipócrita y falso!
Que oculta su interés con ideales,
Mejor que marche y llore en el cadalso.
Que marche al patíbulo del cielo,
Y se retuerzan sus profundos males
Al observar Su Rostro sin el velo.