Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quedamos pendientes con un café en la cama
que para no atrasarme iba a servir ella,
pero como caballero atento a una hermosa dama
lo he servido yo, para quedarme junto a su cadera.
La mesa es un sitio frío para dos,
un polo que no deja atravesar la luz,
un mal circo, un faul, un stop
con semáforo en rojo para el glamur.
Quedamos pendientes de servirlo en media cama
con sus piernas apenas cubiertas por el cielo,
un café caliente para que mañana
al mirarla desnuda se me quite lo enfermo.
El postre a una cuarta de su ombligo
para el antojo que tengo de su amor,
un batallón de deseos que amanecen conmigo,
ni yo con la soledad, ni ella sin un varón.
Que me bañen los besos de su boca,
que me seque el contorno de sus cabellos,
que me desvista sin prisa a cualquier hora
y que siempre sea un buen día para vernos.
Que me dore la piel con sus silencios,
que me espíe si ve que voy por ella,
que yo que no soy ni malo ni bueno
tenga un servicio exprés dispuesto pa quererla.
Quedamos pendientes con un café en la cama
y con una balada que sonaba al besarnos,
su cuerpo con mi cuerpo como almohada
y un amanecer frío para calentarnos.
que para no atrasarme iba a servir ella,
pero como caballero atento a una hermosa dama
lo he servido yo, para quedarme junto a su cadera.
La mesa es un sitio frío para dos,
un polo que no deja atravesar la luz,
un mal circo, un faul, un stop
con semáforo en rojo para el glamur.
Quedamos pendientes de servirlo en media cama
con sus piernas apenas cubiertas por el cielo,
un café caliente para que mañana
al mirarla desnuda se me quite lo enfermo.
El postre a una cuarta de su ombligo
para el antojo que tengo de su amor,
un batallón de deseos que amanecen conmigo,
ni yo con la soledad, ni ella sin un varón.
Que me bañen los besos de su boca,
que me seque el contorno de sus cabellos,
que me desvista sin prisa a cualquier hora
y que siempre sea un buen día para vernos.
Que me dore la piel con sus silencios,
que me espíe si ve que voy por ella,
que yo que no soy ni malo ni bueno
tenga un servicio exprés dispuesto pa quererla.
Quedamos pendientes con un café en la cama
y con una balada que sonaba al besarnos,
su cuerpo con mi cuerpo como almohada
y un amanecer frío para calentarnos.