Nommo
Poeta veterano en el portal
Ayer noche, triunfé, claramente.
Mi partida de Ajedrez, celebrada
de manera coherente.
La japonesa y yo, desnudos del hábito
púrpura, del penitente.
Con el cirio encendido, penetréla,
como catedral gótica que es,
hecha de carne y hueso.
Pero los sucesivos jaques al rey,
fueron burlados, pues me devolvió mil besos.
Entre abrazos musculosos,
forcejeamos, como dos colosos.
Revolcándonos en la Tierra de las Oportunidades.
Allá, en el rancho grande. Allá, donde vivía...
Había una rancherita, que alegre, me decía:
Que alegre me decía...
Te voy a hacer unos calzones,
de los que usa el ranchero.
De los que empiezan de lana, y que terminan de cuero.
Mi partida de Ajedrez, celebrada
de manera coherente.
La japonesa y yo, desnudos del hábito
púrpura, del penitente.
Con el cirio encendido, penetréla,
como catedral gótica que es,
hecha de carne y hueso.
Pero los sucesivos jaques al rey,
fueron burlados, pues me devolvió mil besos.
Entre abrazos musculosos,
forcejeamos, como dos colosos.
Revolcándonos en la Tierra de las Oportunidades.
Allá, en el rancho grande. Allá, donde vivía...
Había una rancherita, que alegre, me decía:
Que alegre me decía...
Te voy a hacer unos calzones,
de los que usa el ranchero.
De los que empiezan de lana, y que terminan de cuero.
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