tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sugestionando el paso de los nanosegundos, recorro el gris atardecer y el piso húmedo por la llovizna colgadiza, suspendida en el pesado aire capcioso. Todo se presta para mi neurótica implosión; regenerada por la onda expansiva de mis apesadumbrados boulevares errantes, donde el caminante inconsciente que habita en mí, intentará extralimitar la sinfonía extrema de esta colérica desintegración indiferente.
Colmado de sumatorias poco sutiles, y ahondando en los recuerdos psicométricos de estados catatónicos, me reflejo en la abstinencia conceptual, prosiguiendo en la búsqueda de lo que no pudo ser.
La energía monotemática, disipa esta neurosis que titila con la poca luz de mi talento irascible en terquedad.
Brota entre las fugases tinieblas, desarticulando las siluetas de las gentes mas extrañas.
Interpreto entonces, el mensaje inquietante de mis pensamientos inductores, priorizando inestables estados de ánimo, que se retrotraen en la espesa informalidad letal, filosofando, advierte en mi abstracción excesiva, la escasa capacidad de reacción.
Colmado de sumatorias poco sutiles, y ahondando en los recuerdos psicométricos de estados catatónicos, me reflejo en la abstinencia conceptual, prosiguiendo en la búsqueda de lo que no pudo ser.
La energía monotemática, disipa esta neurosis que titila con la poca luz de mi talento irascible en terquedad.
Brota entre las fugases tinieblas, desarticulando las siluetas de las gentes mas extrañas.
Interpreto entonces, el mensaje inquietante de mis pensamientos inductores, priorizando inestables estados de ánimo, que se retrotraen en la espesa informalidad letal, filosofando, advierte en mi abstracción excesiva, la escasa capacidad de reacción.
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