Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Un pentagrama,
con la puesta de Luna,
que marque el sendero,
que marque el inicio,
Hora macabra,
de sombras sin destino,
atrapadas entre el acá,
con la certeza de nunca,
regresar a lo terreno,
El tiempo se detiene
confuso y sumiso,
ante los hechizos profesos,
por la mano de fuego,
por la paz y el hierro,
Con el caldero de ilusiones,
mientras macho cabrio bala,
con el cetro del tiempo,
aplastando al arcángel,
dominando el viento...
Con la hoz de tinte negro,
que desboque el proceso,
con peregrino infeliz,
que ha caído en la nada...
Se digan los mensajes,
ocultos entre carne bendita,
de un Dios olvidado,
con la gentileza de la hipocresía,
Medallones dorados,
con esquirlas de odio,
marcando el proceso final,
de un compás sin rumbo...
Norte, Sur, Este u Oeste,
pero olvidando el Centro,
que es ahí donde radica todo,
el Yo... el Tú...
Confines arcanos,
de magia maldita,
que ahora os dejo,
con la maldición de mis manos,
para que cierren sus bocas,
con los ojos quemados...
Sea pues el ritual...
L.V.
con la puesta de Luna,
que marque el sendero,
que marque el inicio,
Hora macabra,
de sombras sin destino,
atrapadas entre el acá,
con la certeza de nunca,
regresar a lo terreno,
El tiempo se detiene
confuso y sumiso,
ante los hechizos profesos,
por la mano de fuego,
por la paz y el hierro,
Con el caldero de ilusiones,
mientras macho cabrio bala,
con el cetro del tiempo,
aplastando al arcángel,
dominando el viento...
Con la hoz de tinte negro,
que desboque el proceso,
con peregrino infeliz,
que ha caído en la nada...
Se digan los mensajes,
ocultos entre carne bendita,
de un Dios olvidado,
con la gentileza de la hipocresía,
Medallones dorados,
con esquirlas de odio,
marcando el proceso final,
de un compás sin rumbo...
Norte, Sur, Este u Oeste,
pero olvidando el Centro,
que es ahí donde radica todo,
el Yo... el Tú...
Confines arcanos,
de magia maldita,
que ahora os dejo,
con la maldición de mis manos,
para que cierren sus bocas,
con los ojos quemados...
Sea pues el ritual...
L.V.