BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
A través de ventisqueros
de naturales concentraciones de árboles y frutos
dañados por el viento, de conjunciones maléficas
de astros y de aves que repletan la noche en su esplendor
orgánico. A través de músicas o tonalidades estrictas,
de frondas tumultuosas donde el aire impide el avance
secreto de los ruidos, de corpulencias que admiten el derive
de cientos de avispas concretas. A través
de cienos, espasmos, corrientes administradas, de
perfumes daros, de avellanos torcidos por la mitad
de su tronco impoluto. A través de fosas comunes,
de rosaledas profundas, de investigaciones de cráneos,
de alcoholes que degradan y drenan tu capacidad
de tuétano augusto. A través de raíces repulsivas,
de cuentas milagrosas, de aperturas de pantanos,
y de manos ricas en fósforo. A través
de nudos fronterizos, de cuerpos en su alimento,
de bálsamos despojados de su sabor de tierra, de victorias
erguidas entre ramas desfavorecidas por el sur.
A través de orquestas veraniegas, de organillos tempestuosos,
de flores intercaladas y de pólenes secos y rumores.
A través de lunas, de inviernos y de sangres
a través de sueños, de alas vigorosas y de nacimientos.
Así, llegas tú, cuerpo de hombre en su mitad de azufre.
Orquídea granítica que recibe su espíritu del tamaño de una piedra.
©
de naturales concentraciones de árboles y frutos
dañados por el viento, de conjunciones maléficas
de astros y de aves que repletan la noche en su esplendor
orgánico. A través de músicas o tonalidades estrictas,
de frondas tumultuosas donde el aire impide el avance
secreto de los ruidos, de corpulencias que admiten el derive
de cientos de avispas concretas. A través
de cienos, espasmos, corrientes administradas, de
perfumes daros, de avellanos torcidos por la mitad
de su tronco impoluto. A través de fosas comunes,
de rosaledas profundas, de investigaciones de cráneos,
de alcoholes que degradan y drenan tu capacidad
de tuétano augusto. A través de raíces repulsivas,
de cuentas milagrosas, de aperturas de pantanos,
y de manos ricas en fósforo. A través
de nudos fronterizos, de cuerpos en su alimento,
de bálsamos despojados de su sabor de tierra, de victorias
erguidas entre ramas desfavorecidas por el sur.
A través de orquestas veraniegas, de organillos tempestuosos,
de flores intercaladas y de pólenes secos y rumores.
A través de lunas, de inviernos y de sangres
a través de sueños, de alas vigorosas y de nacimientos.
Así, llegas tú, cuerpo de hombre en su mitad de azufre.
Orquídea granítica que recibe su espíritu del tamaño de una piedra.
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