César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la media noche se tejió el silencio.
Una lámpara de neón no hablaba,
un cable negro sostenido en la pared no hablaba.
Las pequeñas arañas taciturnas
(que no duermen noches)
cazaban sin hablar.
Y yo les decía: ¿Si no hablo cómo pienso?
¿Cómo imagino?
¿Siento?
Entonces supe que era, apenas, un pequeño esclavo vil de la palabra.
No podía ser sin ella.
Esclavo,
como las arañas de su urdimbre
y de una existencia sin proyecto.
Tras un suspiro
hice las paces con las arañas pseudo-inertes,
silenciosas,
siempre a la espera de presas
y sin poder imaginar -ellas-
lo que es morir de inanición.
O lo que es ser inexistente
por falta de palabras.
Abril e insilencio con arañas, 2016. César Guevara.
Última edición: