hans matz
Poeta recién llegado
Pequeñas Palabras al Pequeño David
Te saludan:
los árboles y las banderas triunfales, los pájaros
y el río del pueblo,
las ágiles canciones del enviado peregrino,
las películas a colores
y las fotografías.
Dina te sonríe desde el fondo
de su impecable belleza de sabia muchacha.
Marina de alfareros, el príncipe Miguel
Eva y Rebeca me preguntan por tus ojos.
Y yo les digo que miren al cielo
y solamente escuchen
metales y maderas del profeta del día
y a todas horas de la ciudad sin horas.
Te da la mano un hermano nuestro
en el jardín que sueña con la estrella
que es la hermana de todas las estrellas.
Te cubre de anhelos el alto surtidor
y los puentes se inclinan a mi paso
que es tu paso de pequeño gigante,
de capitán que duerme su milagro
de haber nacido al día bajo una tarde.
Te saludan los lobos y sus bosques
y los anchos aviones donde cabe el fuego,
y la paloma de la paz
se acoge a tu presencia de varón
que acaba de llegar por otro territorio.
Te escribo porque entonces, ahora,
cayeron las campanas de las altas torres
y en un paseo a lo largo de nuestra soledad
he visto para ti nuevos emblemas:
un poema de Salomón, el memorial dorado
sobre el verde y cien niños postrados a tus plantas,
como una danza que no termina nunca.
Y de nuevo los árboles
y otra vez el triunfo de la sola bandera.