Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
.
No nos importaba el día en que vivíamos,
si era invierno o verano, otoño o primavera;
si al mundo lo gobernaba la izquierda o la derecha,
si la verdad la tenían los ateos, los rabinos o los curas…
sólo nos importaba llegar siempre puntuales
a las nueve de la noche con nuestra mejor ropa,
perfumados y bañados a nuestro paraíso:
un cuartito de hotel de paredes descascaradas,
a dos cuadras de la villa y a cien metros de la Feria…
Y simplemente éramos eso:
dos pequeñas soledades encontradas;
hasta entonces, dos almas desterradas
y sustraídas de los altos cielos del querer;
pequeños entes que habían conocido el amor
en un gigantesco mundo.
Y fuimos eso: dos pequeños fuegos
que por primera vez se encendieron,
resplandeciendo en la eterna noche de la vida…
Hoy, los recuerdo a los dos
con lágrimas…
No nos importaba el día en que vivíamos,
si era invierno o verano, otoño o primavera;
si al mundo lo gobernaba la izquierda o la derecha,
si la verdad la tenían los ateos, los rabinos o los curas…
sólo nos importaba llegar siempre puntuales
a las nueve de la noche con nuestra mejor ropa,
perfumados y bañados a nuestro paraíso:
un cuartito de hotel de paredes descascaradas,
a dos cuadras de la villa y a cien metros de la Feria…
Y simplemente éramos eso:
dos pequeñas soledades encontradas;
hasta entonces, dos almas desterradas
y sustraídas de los altos cielos del querer;
pequeños entes que habían conocido el amor
en un gigantesco mundo.
Y fuimos eso: dos pequeños fuegos
que por primera vez se encendieron,
resplandeciendo en la eterna noche de la vida…
Hoy, los recuerdo a los dos
con lágrimas…
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