instrucción
Poeta recién llegado
Tú te preguntarás: ¿qué hacía yo allí sentado junto a ti tanto tiempo, escuchando el eco sordo de tu largo silencio? Contemplaba tu mirada perdida en la lejanía y oía el sonido alegre de tu risa. Pues he de decirte mi vida, que aún conservo el recuerdo de las tardes primaverales que exhalaban aroma fresco a rosas y a tulipanes, y que llevo en mi vida como bandera de tu angelical despedida. ¡Y es que no puedo olvidar el tacto de tu piel sobre la mía, Al calor de una taza de chocolate, De una mirada aún viva! ¡Perdiste un día tu memoria y yo aún conservo la mía! De tus manos, el recuerdo de aquellas Tardes frías, sentados uno junto al otro, observando el lento caer Del agua de lluvia, que refrescante mojaba tu lindo pelo ceniza. De tu piel, aún conservo el olor Que embriagaba nuestra alcoba de perfume, rico aroma A tierra húmeda, a lavanda y a limón. Te despediste de mí una madrugada de primavera Dejándome en el recuerdo el tacto de tu piel fría y eterna.
VIOLETA
VIOLETA
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