Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No soy yo desde hace tiempo,
emigré a la soledad,
decidí darle libre al pensamiento
y simplemente no molestar.
No soy yo desde hace un tiempo
me cuesta tanto memorizar
el color del sentimiento,
ya no pienso por pensar.
Ya no creo en milagros
aunque se parta en dos el mar,
lo que somos es lo que importa
sin lo que piensen los demás.
Ahora invento notas tristes,
para alegrarme un poco más
con el efímero argumento
de la absoluta libertad.
Precarista por vocación,
por no olvidarme de la angustia
caigo siempre en la razón,
lo que en verdad me disgusta
nunca lo digo porque yo...
Ya no creo en milagros
aunque mi alma peregrina
sienta que vuela alto
con un gramo de cocaína.
Por momentos me desconozco
no soy yo desde hace un tiempo,
he roto el argumento
de lo que era una emoción.
Ya no creo en milagros,
y creo en todo pero yo
descubrí que el milagro mío
es sobrevivir a esta traición.
Ahora invento notas tristes
de los viajes que nunca hice,
del peregrino que no conoce
más allá de su balcón.
emigré a la soledad,
decidí darle libre al pensamiento
y simplemente no molestar.
No soy yo desde hace un tiempo
me cuesta tanto memorizar
el color del sentimiento,
ya no pienso por pensar.
Ya no creo en milagros
aunque se parta en dos el mar,
lo que somos es lo que importa
sin lo que piensen los demás.
Ahora invento notas tristes,
para alegrarme un poco más
con el efímero argumento
de la absoluta libertad.
Precarista por vocación,
por no olvidarme de la angustia
caigo siempre en la razón,
lo que en verdad me disgusta
nunca lo digo porque yo...
Ya no creo en milagros
aunque mi alma peregrina
sienta que vuela alto
con un gramo de cocaína.
Por momentos me desconozco
no soy yo desde hace un tiempo,
he roto el argumento
de lo que era una emoción.
Ya no creo en milagros,
y creo en todo pero yo
descubrí que el milagro mío
es sobrevivir a esta traición.
Ahora invento notas tristes
de los viajes que nunca hice,
del peregrino que no conoce
más allá de su balcón.
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