sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
CAPITULO 6: AVACADAVANEGRA EL DIOS DE LOS CUERPOS.
Los cuerpos de los seres queridos que iban dirigidos por las calaveras polares, y los cuerpos de ellos mismos que también iban dirigidos por las calaveras polares, iban con los ojos sangrando, y la boca medio rota, con las mandíbulas envenenadas, y las cejas colgando. Periodímen tendría que luchar contra todos sus sentimientos. Pero no sabia que un tal Avacadavanegra iba dirigiendo a las calaveras polares, pues poseía los cuerpos, y los dirigía a su antojo, para hacer caer al caos de una lucha llena de grandes golpes de fuego mezclado con lejía, para que el aire se hiciera toxico, y se prendiera el firmamento, y donde todo quedaría llenado de sombras ardiendo en una noche fría, pero las temperaturas se fusionaban unas con otras, haciendo una orquesta de sangre, y prendiendo todo de cadáveres, que revivían de las manos de Avacadavanegra, pues este pertenecía al ejercito de Omicaldus. Se hacían las llamas de rabia operando a los sentimientos de hielo, pues la voz de hielo de Omicaldus pertenecía a la garganta que le creo Avacadavanegra, pues era el gran artífice de la voz de hielo.
Periodímen empezó a luchar contra sus seres queridos, y le dolía mucho hacerlo, pero no podía dejarse matar, porque esos cuerpos ya no tenían vida. Avacadavanegra estaba en un puesto informático, donde controlaba a todos los cuerpos, e intento controlar el de Periodímen, pero este no se dejaba manipular, pues su información no daba sus contraseñas. Periodímen voló y cayo como si de un meteorito se tratara y golpeo a los cuerpos, que se volvían a levantar, con puñales de cemento, y con flechas de agua envenenada.
Periodímen: Os desafiare, porque Omicaldus no podrá controlar todo esto.
Omicaldus: ¿Cómo que no?
Omicaldus: Atacad cuerpos, meterle el miedo en su cerebro, y hacer que no lo controle, y si quiere controlarlo ha de pagarme dinero a cambio, y le iré abriendo muy lentamente sus habilidades. Con ese dinero comprare más armas, y las haré arder con bengalas de acido sulfúrico, para que sean más potentes y explosivas.
Omicaldus: Destrozar, destrozar, matar, arder, a por el joder.
Periodímen se autocayó al suelo, y después se quedo tirado como si estuviera muerto. Y cuando se acerco un cuerpo de esos, Periodímen se levanto, y le clavo un pen con filo en el cerebro, y le dio unos cuantos en las manos, y este se lo clavo al otro, y el otro a otro, y así hasta eliminarlos a todos.
Omicaldus: Nooooooooooooooooooooooooooo, como habéis podido maltitos hombres periódico.
Periodímen: Ahora tú eres el siguiente.
De pronto apareció Avacadavanegra, y le contesto:
Avacadavanegra: Antes, tendrás que hacérmelo a mí.
Periodímen: Pues te lo haré a ti.
Avacadavanegra: Venga, a ver si tienes valor.
Periodímen fue a clavárselo, y cayó fulminado.
Avacadavanegra: Has picado jajaja.
Periodímen quedo en el suelo hipnotizado por Avacadavanegra, y este hizo que se autopuñalara, que se destrozara así mismo.
Avacadavanegra: Mátate, mátate, siiiiiiiiiii, jajajaja.
Pero de pronto apareció un personaje misterioso, y ese personaje era Solicuantodo, si el del espejo de la galaxia llamada Galoconexia.
Solicuantodo salvo a Periodímen, y le conecto un chipcraraptor, y le hizo mover sus ojos, y de estos salieron Galopados, y estos chocaron contra Avacadavanegra, y le empezaron a morder. Avacadavanegra iba vestido con una capa negra, y con un antifaz en el que llevaba tatuado escorpiones momia, como símbolo de haber convertido a los escorpiones en momia. Avacadavanegra se pulso el botón que llevaba, y empezaron a salir escorpiones momia, y empezaron a luchar contra los Galopados. También aparecieron los Homorrapielos, y empezaron a levantar bates de béisbol, pero Omicaldus mando a las arañas de su menú, estas que granizaba para comérselas. Los Monocarvos también llegaron. Periodímen se fue a por Omicaldus, y este lo miro poniéndose sus uñas en sus pupilas, y proyectándose así mismo, cambiado la atmósfera, y haciéndola caer al suelo, y empezó a rular, y todos se quedaron con posiciones extrañas, y de aparecieron Mangámanos, que eran duendes vampiros, y empezaron a morder tanto a los malos, como a los buenos, pues estaban invadiendo su espacio.
Solicuantodo empezó a luchar contra los Mangámanos, pues estos también iban a por Omicaldus, pues este quería seguir siendo el fiel esclavo de la voz de hielo.
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