dariel rodriguez garcia
Poeta recién llegado
Perros sin dueños ni casas.
Dariel Rodríguez García
I
EL polvo todo lo tapa.
Señor sol que no está.
Las hormigas juegan a vivir.
Caminamos por historias ajenas,
Mientras la lluvia se toma unos días.
Penas, lamentos son las raíz de las opiniones.
Seguro estoy, realidades veo
Perdona si de mi boca se fugan
Las palabras y tropiezan con finales.
II
El frio ahuyenta las ganas de soledad.
La noche hace que te reclame.
El pasado se encarga de existir,
Y tú simplemente no estas.
Hoy la cama llora, relojes polvorientos
Cambian su ritmo.
No hay tiempo y tú.
Tú simplemente no estas.
III
Centellas asombran el cielo.
Gotas de lluvias torturan el cuerpo.
Un trueno estremece el silencio.
Todos van mirando como caen las hojas.
Arboles tristes.
Las aves tienen prohibido su canto.
Ahora que va llegando la noche.
Se va muriendo mi vida.
IV
Siempre existen momentos felices.
Jamás se convertirán en puertas,
Las ventanas clausuradas que dejan ver el siguiente mundo.
No hay quien lleve las riendas de un rio desbocado,
Ni persona que cambie la esencia del pasado.
*
Cuando envejecemos la vida es más áspera
Y los años, temidos.
Entre dos, el más culpable es quien acepte y calle,
Obedezca y no discuta.
**
El pelo no dejaba ver la cicatrices del tiempo.
Cada niño lanzó sonrisas.
En el siguiente mundo se vive más.
Dónde siempre existen momentos felices.
V
Volver.
Estar.
Lastimosas flores.
Necesidades contaminadas.
Cristales rotos.
Deseos sin recibo.
Labios sensibles a la pasión.
Todavía te quiero.
Cuerpos etiquetados por gente rara,
Con muy mal gusto.
Yerbas oscuras.
Miradas centellantes.
Nunca volví.
Nunca estuve.
Siempre te quise.
VI
Amar no significa que te tomen en cuenta
Y muchas veces suele ser inoportuno.
No es tener la razón
Aunque te haga sentir mal.
Es volar, reír,
Luchar en una batalla que ya este perdida.
Es decir lo que ante muchos pueda resultar incoherente.
De un imposible vivir y de un cielo la tormenta.
Raíz y retoño de la noche que delira.
Amar es en todo lo que no creo.
VII
Tus besos no alcanzan.
Una piel rencorosa me despierta.
Escucho lamentos perdidos.
Caminan las aves en el cielo
Volar cuando nos cansamos.
Tanta belleza vedada.
No se luchar.
Mantenerme vivo es mi elección.
VIII
Los deseos traicionan.
Todos empujan.
Esta vida idealizada
Y esos rostros que olvidamos.
Tus lágrimas no impresionan.
Las respuestas no convencen.
Hay preguntas esclavizándonos.
Cansado de besos implorados.
Las miradas son más.
Me tocas y soy nadie.
IX
Escribiré con la pasión de mi verso
La obra sencilla de vivir.
Cuando lo hago la enorme y sola madrugada
Se combina con ladridos lejanos
De perros sin dueños.
Del cielo cae un rayo aún sin nubes.
Señal que desafía toda creencia en nada.
En silencio prometo ser feliz.
Las hojas no se mueven, yo camino.
En soledad continua carezco de sentido y mi corazón late.
Estoy en un lugar desconocido donde creo haber vivido.
Tierra de contradicciones.
Congelado frente a un muro de oportunidades
Mi andar es pasado.
Aquí estoy.
A ti que siempre sueñas conmigo.
Dariel Rodríguez García
I
EL polvo todo lo tapa.
Señor sol que no está.
Las hormigas juegan a vivir.
Caminamos por historias ajenas,
Mientras la lluvia se toma unos días.
Penas, lamentos son las raíz de las opiniones.
Seguro estoy, realidades veo
Perdona si de mi boca se fugan
Las palabras y tropiezan con finales.
II
El frio ahuyenta las ganas de soledad.
La noche hace que te reclame.
El pasado se encarga de existir,
Y tú simplemente no estas.
Hoy la cama llora, relojes polvorientos
Cambian su ritmo.
No hay tiempo y tú.
Tú simplemente no estas.
III
Centellas asombran el cielo.
Gotas de lluvias torturan el cuerpo.
Un trueno estremece el silencio.
Todos van mirando como caen las hojas.
Arboles tristes.
Las aves tienen prohibido su canto.
Ahora que va llegando la noche.
Se va muriendo mi vida.
IV
Siempre existen momentos felices.
Jamás se convertirán en puertas,
Las ventanas clausuradas que dejan ver el siguiente mundo.
No hay quien lleve las riendas de un rio desbocado,
Ni persona que cambie la esencia del pasado.
*
Cuando envejecemos la vida es más áspera
Y los años, temidos.
Entre dos, el más culpable es quien acepte y calle,
Obedezca y no discuta.
**
El pelo no dejaba ver la cicatrices del tiempo.
Cada niño lanzó sonrisas.
En el siguiente mundo se vive más.
Dónde siempre existen momentos felices.
V
Volver.
Estar.
Lastimosas flores.
Necesidades contaminadas.
Cristales rotos.
Deseos sin recibo.
Labios sensibles a la pasión.
Todavía te quiero.
Cuerpos etiquetados por gente rara,
Con muy mal gusto.
Yerbas oscuras.
Miradas centellantes.
Nunca volví.
Nunca estuve.
Siempre te quise.
VI
Amar no significa que te tomen en cuenta
Y muchas veces suele ser inoportuno.
No es tener la razón
Aunque te haga sentir mal.
Es volar, reír,
Luchar en una batalla que ya este perdida.
Es decir lo que ante muchos pueda resultar incoherente.
De un imposible vivir y de un cielo la tormenta.
Raíz y retoño de la noche que delira.
Amar es en todo lo que no creo.
VII
Tus besos no alcanzan.
Una piel rencorosa me despierta.
Escucho lamentos perdidos.
Caminan las aves en el cielo
Volar cuando nos cansamos.
Tanta belleza vedada.
No se luchar.
Mantenerme vivo es mi elección.
VIII
Los deseos traicionan.
Todos empujan.
Esta vida idealizada
Y esos rostros que olvidamos.
Tus lágrimas no impresionan.
Las respuestas no convencen.
Hay preguntas esclavizándonos.
Cansado de besos implorados.
Las miradas son más.
Me tocas y soy nadie.
IX
Escribiré con la pasión de mi verso
La obra sencilla de vivir.
Cuando lo hago la enorme y sola madrugada
Se combina con ladridos lejanos
De perros sin dueños.
Del cielo cae un rayo aún sin nubes.
Señal que desafía toda creencia en nada.
En silencio prometo ser feliz.
Las hojas no se mueven, yo camino.
En soledad continua carezco de sentido y mi corazón late.
Estoy en un lugar desconocido donde creo haber vivido.
Tierra de contradicciones.
Congelado frente a un muro de oportunidades
Mi andar es pasado.
Aquí estoy.
A ti que siempre sueñas conmigo.