danie
solo un pensamiento...
¿Por qué corres? ¿Quién te vistió con la piel de cordero?
¿De qué huyes? ¿De Dios, del tiempo, del planeta rotando,
de la noche, del día, del pecado, de la carne,
del soborno, de los políticos, of the shit, del lobo con dientes filosos de miedo?
¿Por qué corres…? Si siempre tropiezas con la misma piedra
o te metes en un callejón oscuro
o tu sombra te delata y te encuentran.
¿Qué vas a gritar en esos momentos?
¿Qué palabra tartamuda se meará encima y saltará de tu lengua?
Yo conozco tu idea; tal vez pienses
que haciéndote el muerto la muerte no te visite
o, simplemente, practicas desde estos momentos
la faceta del desvivir, lo practicas en ti y en tus otros,
y te olvidas la pavura que sudan tus huesos,
la sangre temblorosa que teme arrebatar en un caudal de frenesí
las impróvidas venas.
Acaso, no sabes que la sangra almacenada por décadas
también estalla.
Corres y te ves viejo. El espejo jamás miente.
Sólo te detienes para hacer vanos intentos de precaria existencia…
Alimentas a las palomas pensando que te saldrán alas en la espalda
para volar de una puta vez.
Miras el reloj creyendo que puedes manotear un par de minutos
perdidos. Es mierda; pero te lo hicieron creer.
Calculas los posibles márgenes de errores, los retrasos,
los tranvías oscuros, las puertas entreabiertas y cerradas, la mediocridad,
el azar, los cafés y cigarrillos de la sala de espera…
Te detienes A PENSAR QUE NO HAY TIEMPO/ no time to lose
y que en otra vida leerás los versos que has garabateado,
coloreadas los nuevos sueños, los “new dreams” suenan mejor
en la lengua de los grandes hombres de mundo.
Es que te parieron para que corras una maratón junto a un montón de giles
que lloran, sangran, se mutilan y mueren por llegar a la meta.
Pero nadie te dijo que sólo estas corriendo en un pasillo sin salida,
sin metas y lo único que alcanzarás es una cama oxidada de hospital
esperando que otro maratonista gil
pase, apague la luz y diga...
................. “rest in peace”.
¿De qué huyes? ¿De Dios, del tiempo, del planeta rotando,
de la noche, del día, del pecado, de la carne,
del soborno, de los políticos, of the shit, del lobo con dientes filosos de miedo?
¿Por qué corres…? Si siempre tropiezas con la misma piedra
o te metes en un callejón oscuro
o tu sombra te delata y te encuentran.
¿Qué vas a gritar en esos momentos?
¿Qué palabra tartamuda se meará encima y saltará de tu lengua?
Yo conozco tu idea; tal vez pienses
que haciéndote el muerto la muerte no te visite
o, simplemente, practicas desde estos momentos
la faceta del desvivir, lo practicas en ti y en tus otros,
y te olvidas la pavura que sudan tus huesos,
la sangre temblorosa que teme arrebatar en un caudal de frenesí
las impróvidas venas.
Acaso, no sabes que la sangra almacenada por décadas
también estalla.
Corres y te ves viejo. El espejo jamás miente.
Sólo te detienes para hacer vanos intentos de precaria existencia…
Alimentas a las palomas pensando que te saldrán alas en la espalda
para volar de una puta vez.
Miras el reloj creyendo que puedes manotear un par de minutos
perdidos. Es mierda; pero te lo hicieron creer.
Calculas los posibles márgenes de errores, los retrasos,
los tranvías oscuros, las puertas entreabiertas y cerradas, la mediocridad,
el azar, los cafés y cigarrillos de la sala de espera…
Te detienes A PENSAR QUE NO HAY TIEMPO/ no time to lose
y que en otra vida leerás los versos que has garabateado,
coloreadas los nuevos sueños, los “new dreams” suenan mejor
en la lengua de los grandes hombres de mundo.
Es que te parieron para que corras una maratón junto a un montón de giles
que lloran, sangran, se mutilan y mueren por llegar a la meta.
Pero nadie te dijo que sólo estas corriendo en un pasillo sin salida,
sin metas y lo único que alcanzarás es una cama oxidada de hospital
esperando que otro maratonista gil
pase, apague la luz y diga...
................. “rest in peace”.
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