IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Fingir como nos cura
nuestra obligada felicidad,
dudas que brotan a pesar del tiempo,
nuestra inocencia nos mata,
fluir entre la muerte,
pululando brumas oscuras,
sendero imaginario
que encadena toda subjetividad,
florituras
de una vida que se cae a pedazos,
cincelamos la apatía del presente,
para volver constante el recuerdo
de como nos daña vivir afligidos,
buscando razones libres de tristeza
en las pútridas cuencas de nuestros ojos,
limitándonos a vivir
por la agrietada certeza
que un mañana nos promete,
y se quebrarán los días
en cada noche necesitada,
entre candor y odio,
para ensoñar con arrepentimiento
las pesadillas que se avecinan.
nuestra obligada felicidad,
dudas que brotan a pesar del tiempo,
nuestra inocencia nos mata,
fluir entre la muerte,
pululando brumas oscuras,
sendero imaginario
que encadena toda subjetividad,
florituras
de una vida que se cae a pedazos,
cincelamos la apatía del presente,
para volver constante el recuerdo
de como nos daña vivir afligidos,
buscando razones libres de tristeza
en las pútridas cuencas de nuestros ojos,
limitándonos a vivir
por la agrietada certeza
que un mañana nos promete,
y se quebrarán los días
en cada noche necesitada,
entre candor y odio,
para ensoñar con arrepentimiento
las pesadillas que se avecinan.