Hoy
no trato de hacer poesía,
solo lloro sobre el papel,
no sudan mis manos,
lloran su pena.
Pero el llanto que casi siempre
se deshace en mis cuadernos
me limpia como una caricia el alma,
se arrastra con silencio liquido
a los rinconcitos de paz de mi cuerpo.
Otras, las lagrimas
me meten en un sueño calido y oscuro,
me dejan atada a las cadenas de la inconciencia.
Pero las mas de las veces
me desnudan del sufrimiento,
me dejan abierta la puerta
de otra oportunidad.
Cuando se fueron
una parte perdida del mar
que reside en mi cuerpo,
las siento
como olitas desorientadas
disueltas en pesares,
a veces ajenos,
se cuelgan dentro del alma.
no trato de hacer poesía,
solo lloro sobre el papel,
no sudan mis manos,
lloran su pena.
Pero el llanto que casi siempre
se deshace en mis cuadernos
me limpia como una caricia el alma,
se arrastra con silencio liquido
a los rinconcitos de paz de mi cuerpo.
Otras, las lagrimas
me meten en un sueño calido y oscuro,
me dejan atada a las cadenas de la inconciencia.
Pero las mas de las veces
me desnudan del sufrimiento,
me dejan abierta la puerta
de otra oportunidad.
Cuando se fueron
una parte perdida del mar
que reside en mi cuerpo,
las siento
como olitas desorientadas
disueltas en pesares,
a veces ajenos,
se cuelgan dentro del alma.