Piedras furtivas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me obligaron a cuestionarme:

paisajes divinos atormentados

por piedras fugitivas. Reyes

reposando su antiguo candor

en los márgenes de la miseria.

Con su cintura breve y elástica,

dioses cayeron sobre mi cintura

aterciopelada. Bancos de iglesia

mojados por la desidia. Ese leve

aleteo de rosas que abren su boca

desdentada. Hallarás un hueco en

todo esto. La exigua epístola renueva

su vestuario. Polvo al polvo, esencia

dispersa. Todo regresa, con antiguo

odio. Se ciñe la hermosura como una

piedra abierta, sobre mares de ceniza.

Sobre hombros llenos de muerte, ateridos

pulmones. La lucidez habla desde el

púlpito, mas nada atraviesa con sus barbas

languidecentes. Conejo, abre la chistera:

como si el mundo recibiera mis órdenes

cuestionadas. Pero no es la luz desde ya

lo que nos atormenta. Regreso a mi polvo,

litera ambigua; de soslayo, me tiran piedras.





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Me obligaron a cuestionarme:

paisajes divinos atormentados

por piedras fugitivas. Reyes

reposando su antiguo candor

en los márgenes de la miseria.

Con su cintura breve y elástica,

dioses cayeron sobre mi cintura

aterciopelada. Bancos de iglesia

mojados por la desidia. Ese leve

aleteo de rosas que abren su boca

desdentada. Hallarás un hueco en

todo esto. La exigua epístola renueva

su vestuario. Polvo al polvo, esencia

dispersa. Todo regresa, con antiguo

odio. Se ciñe la hermosura como una

piedra abierta, sobre mares de ceniza.

Sobre hombros llenos de muerte, ateridos

pulmones. La lucidez habla desde el

púlpito, mas nada atraviesa con sus barbas

languidecentes. Conejo, abre la chistera:

como si el mundo recibiera mis órdenes

cuestionadas. Pero no es la luz desde ya

lo que nos atormenta. Regreso a mi polvo,

litera ambigua; de soslayo, me tiran piedras.





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Tarde o temprano uno tiene la oportunidad de encontrar su camino y lo que piensa sobre cosas en teoría importantes, la religión, el amor , la propia vida... tenerlo algo claro es lo mejor para vivir más tranquilo, la tranquilidad es la felicidad verdadera. Me ha gustado amigo Ben. Un abrazo. Paco.
 
Me obligaron a cuestionarme:

paisajes divinos atormentados

por piedras fugitivas. Reyes

reposando su antiguo candor

en los márgenes de la miseria.

Con su cintura breve y elástica,

dioses cayeron sobre mi cintura

aterciopelada. Bancos de iglesia

mojados por la desidia. Ese leve

aleteo de rosas que abren su boca

desdentada. Hallarás un hueco en

todo esto. La exigua epístola renueva

su vestuario. Polvo al polvo, esencia

dispersa. Todo regresa, con antiguo

odio. Se ciñe la hermosura como una

piedra abierta, sobre mares de ceniza.

Sobre hombros llenos de muerte, ateridos

pulmones. La lucidez habla desde el

púlpito, mas nada atraviesa con sus barbas

languidecentes. Conejo, abre la chistera:

como si el mundo recibiera mis órdenes

cuestionadas. Pero no es la luz desde ya

lo que nos atormenta. Regreso a mi polvo,

litera ambigua; de soslayo, me tiran piedras.





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Desahogado poema en esa lucha interna, atormentados jadeos
en esas secuencias vividas. y verse asi en un fuego de sentiientos
perdidos. el poema es intento, muy personal y que deja bisele
de una desolacion recorrida. felicidades. saludos de luzyabsenta
 

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