Un poema, sin duda alguna, avícola y granjero.
Campechano, rural, agreste, natural, selvático y zoológico.
Celebro esa libertad del pájaro, en constante vuelo.
Un pájaro que no necesita votar en las urnas, cada cuatro años.
Un pájaro que no va a comprar el periódico, al Kiosko.
Y un pájaro que sobre todo, y ante todo, no fuma tabaco.