Estas arrugas que en el alma llevo
ya no pueden desplegarse.
Tantas pisadas,
tanto peso muerto
soltado sin contemplación
dejaron un paisaje
de grietas,
surcos que otros caminaron
sin mirar atrás.
Tan solo
la diestra mano del tiempo
con su reloj de arena,
grano a grano,
puede esculpir de nuevo
un paisaje
homogéneo.
Mientras tanto,
como la orilla de una playa solitaria,
espero
tendido y desnudo
unos pies descalzos que no me hagan daño.
ya no pueden desplegarse.
Tantas pisadas,
tanto peso muerto
soltado sin contemplación
dejaron un paisaje
de grietas,
surcos que otros caminaron
sin mirar atrás.
Tan solo
la diestra mano del tiempo
con su reloj de arena,
grano a grano,
puede esculpir de nuevo
un paisaje
homogéneo.
Mientras tanto,
como la orilla de una playa solitaria,
espero
tendido y desnudo
unos pies descalzos que no me hagan daño.