Téura
Poeta adicto al portal
POBRE PENSADOR
Cruzadas las manos sobre su espalda, paseaba por las calles.. y por la vida como un gran pensador de historias, frente al mundo no se sentía nadie, sólo en su pensamiento se sentía importante, analizaba a cada paso todo lo que veía y en todo profundizaba, más.. cuando más.. hondo caía, más.. pronto se levantaba.
Todo le parecía enorme, el cielo la tierra e incluso esa hormiga que afanosa trabajaba y más de una vez se preguntó si ese Dios existía o si la ciencia nos engañaba, de una cosa sólo estaba seguro, que el ser humano nunca fue tan inteligente como para hacer que los planetas no chocaran, y se iba de un pensamiento a otro como si todas las preguntas se le acumularan.. y sin encontrar respuestas, a cada paso una pregunta encontraba, su pensamiento era tan rápido como los coches que a su lado pasaban.. y sonreía.. con una sonrisa triste, nunca podría escribir todo lo que pensaba.
No se sentía poeta sólo un pobre pensador que en su mente nada descansaba, ni siquiera su mano era capaz de seguirle para poder plasmar en un papel las cosas que imaginaba. Y saltaba de un sueño a otro.. de un por qué.. a un hola de alguien que saludaba.. y nuevamente sonreía se decía.. estoy loco, y esa locura le maltrataba.
Demasiado cansado de sus pensamientos en un banco se sentaba, era mágico el horizonte.. la cima de aquella montaña.. que maravilloso tener ojos para contemplar tanta belleza acumulada.. sólo en esos momentos puntuales merecía vivir la vida, esa vida que lentamente se le escapaba que no podía detener, ni siquiera con sus mejores armas, y sentía peder.. el pensamiento, su sentir... su mirada, y aquellos cansados pies que siempre le transportaban, que se quejaban de mantenerle en pie por esas calles... en las que parecía que un alma rota, lentamente.. paseaba.
Téura
Cruzadas las manos sobre su espalda, paseaba por las calles.. y por la vida como un gran pensador de historias, frente al mundo no se sentía nadie, sólo en su pensamiento se sentía importante, analizaba a cada paso todo lo que veía y en todo profundizaba, más.. cuando más.. hondo caía, más.. pronto se levantaba.
Todo le parecía enorme, el cielo la tierra e incluso esa hormiga que afanosa trabajaba y más de una vez se preguntó si ese Dios existía o si la ciencia nos engañaba, de una cosa sólo estaba seguro, que el ser humano nunca fue tan inteligente como para hacer que los planetas no chocaran, y se iba de un pensamiento a otro como si todas las preguntas se le acumularan.. y sin encontrar respuestas, a cada paso una pregunta encontraba, su pensamiento era tan rápido como los coches que a su lado pasaban.. y sonreía.. con una sonrisa triste, nunca podría escribir todo lo que pensaba.
No se sentía poeta sólo un pobre pensador que en su mente nada descansaba, ni siquiera su mano era capaz de seguirle para poder plasmar en un papel las cosas que imaginaba. Y saltaba de un sueño a otro.. de un por qué.. a un hola de alguien que saludaba.. y nuevamente sonreía se decía.. estoy loco, y esa locura le maltrataba.
Demasiado cansado de sus pensamientos en un banco se sentaba, era mágico el horizonte.. la cima de aquella montaña.. que maravilloso tener ojos para contemplar tanta belleza acumulada.. sólo en esos momentos puntuales merecía vivir la vida, esa vida que lentamente se le escapaba que no podía detener, ni siquiera con sus mejores armas, y sentía peder.. el pensamiento, su sentir... su mirada, y aquellos cansados pies que siempre le transportaban, que se quejaban de mantenerle en pie por esas calles... en las que parecía que un alma rota, lentamente.. paseaba.
Téura