Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
hay un silencio
grande e intenso
como la voz de un fantasma
que jamás resucita...
desde los árboles
en oscuridad
de los abismos -
el mar sin fondo
hasta la soledad de los cielos...
y yo en mi alcoba
pensando en el flujo del tiempo -
como un río que se lleva
los mejores momentos...
desvistiendo las memorias
y quebrando sueños todavía incumplidos
dejando morir
sin agua la tierra...
me arropa el frío amanecer -
mientras busco en mi entorno
una gota mendigada de amor...
si de mi miserable existencia
alguien tiene compasión -
y me mata - o alivia mi dolor
con el roce descubriendo
mis tesoros...
¡por favor...!
quien despierte de la luna
sangre viva - la pasión...
alimentando esta luz sombría
la mirada...
que sepa, pues, que soy
del fuego el ardor
y la noche estrellada...
fueron hechos
estos labios
un océano...
las colinas en temblor
suplican del viento la caricia...
el sol oscureció -
no es calor de primavera
sino un invierno interminable y duro
congelando en el aire un beso...
me duele
el vacío...
busco manos invisibles
para llenarlas de mí -
al que no habla, le digo
lo que él quiera oír...
le regalo
la lluvia de cien sonrisas -
y campos de esta
soledad nocturna
y días alados que vuelan
mientras respiro -
le ofrezco
la flor del desespero
abierta de madrugada...
... y el rostro muerto
de la luna
a los pies de los cipreses...
[13/02/2016]
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