Margie Valentin
Poeta recién llegado
¡No me salven! Dejen que las olas
enfurecidas, traspasen de sal estos
pies que aún buscan su huella,
sobre la arena de mi alma.
Déjenme arder sobre el sueño,
de ser centinela en los versos,
inundan sus labios. ¡No me salven!
Del cosmos de su mirada,
de este luto azul que arropa él
firmamento ávido de su frente.
Cuando arropada de estrellas
y extasiada de pena,
siempre quiera hallarle.
¡No me salven nunca!
¡Si no has de salvarme!