tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y la noche ulterior al ataque vesánico, roció su escasa cabellera de sal, con agua tibia, y hecho a correr por el llano.
Del tantrismo infame, cual fulgor de pitonisa, se dijo a sí, lo demás no tiene importancia. Y calló en desgano por inducción de su mente infecta.
Cual de todos los colores se me otorgare esta vez.
Si no tengo que volver de la nada, donde he de ir.
Si no tengo que escapar de la nada, donde he de ir.
Como escapar del reflejo de la luz, si la imagen del viejo sentado sobre el parqué, soy yo.
Y aunque esa malvada mente mía, no me deje.
Se que me iré, de este lado, o del revés.
Del tantrismo infame, cual fulgor de pitonisa, se dijo a sí, lo demás no tiene importancia. Y calló en desgano por inducción de su mente infecta.
Cual de todos los colores se me otorgare esta vez.
Si no tengo que volver de la nada, donde he de ir.
Si no tengo que escapar de la nada, donde he de ir.
Como escapar del reflejo de la luz, si la imagen del viejo sentado sobre el parqué, soy yo.
Y aunque esa malvada mente mía, no me deje.
Se que me iré, de este lado, o del revés.