Monje Mont
Poeta reconocido en el portal
Las madres cubren los ojos a sus hijos,
para que cuenten solamente hacia delante,
sin pisar las trizas que va dejando el cuerpo.
para que cuenten solamente hacia delante,
sin pisar las trizas que va dejando el cuerpo.
La ciudad prepara sus quirófanos.
Esteriliza sus dientes de neón
y con sus escrúpulos nos seda.
Luego, cada herida incisa, cada alquimia inversa,
hace del dios que fuimos, esto que nos queda.
Y el hombre que aborda la noche ruega por mendrugos.
Arropado con la impúdica desnudez
de las aceras ruega al sepulcro por abrigo.
Preso de esta noche que desmiembra
la retórica del insomnio y sus poemas, diluvia.
Pero lo extasían los infinitos del ángel inasible,
que se cuela por un rostro fugaz de la memoria.
Asciende, entonces, por los mitos de la lluvia,
pero las plomadas eliden del paisaje al hombre,
como a una canción que se ha olvidado,
pero no obstante, inocula su memento mori,
con el tono cárdeno de todas sus falacias.
Y sin más barca que su mala estrella naufraga
con el ángel del amor a bordo,
mientras la gravedad de aquella estrella hala los sueños,
hacia las aguas del leviatán que parió la ausencia.
Por el tejido abisal de las corrientes
llega adonde el dolor se asienta,
como una cicatriz de “a pecho abierto”,
suturada con el hilo de sus deshilachados restos.
En los charcos de la piel chapotean
los pretéritos intactos, de dudas resignadas a sus dudas,
y a las desesperanzas que alguna vez fueron refugios.
Y comprende:
“quizás” es la palabra que define la vida...
La vida filtrada por los poros del ángel inasible
en cuyas alas se asientan las galaxias.
Pero siempre a la víspera de un cuerpo nuevo,
sufre la confusión de lenguas
que conjugan los absurdos urbanitas.
Hoy –si hoy es algo o es sólo el pasado
con un mínimo desfase– las aguas
que colorearon de vanidades a Narciso,
le confiesan en blanco y negro,
los callejones de la vida y sus presagios...
El bucle temporal en el que está sumido.
Sin embargo, siembra sus metáforas
y lanza su semilla en el hábitat secreto,
donde germinan las humildes letanías:
- Aún hay un hombre en aquel hombre.
- Alba frágil filtrada por los poros de un ángel inasible.
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