Asklepios
Incinerando envidias
Por ello, al final, perdí la esperanza,
esa que tiene el color más duro; esa que
se nos aferra a las arterias tan llenas de ternura y que,
al escuchar tu frío aliento, quedan tan debilitadas.
Que apenas son capaces de ser meros testigos de toda
esta destrucción, de toda una vida con sus emociones
y sentimientos.
Y es muy duro quedar así, ¿sabes?
esa que tiene el color más duro; esa que
se nos aferra a las arterias tan llenas de ternura y que,
al escuchar tu frío aliento, quedan tan debilitadas.
Que apenas son capaces de ser meros testigos de toda
esta destrucción, de toda una vida con sus emociones
y sentimientos.
Y es muy duro quedar así, ¿sabes?