Alan Cuadrado
Poeta fiel al portal
Las grandes hazañas sólo mantienen un ojo abierto
Tienen con gran pendiente el declive de un torbellino
Uno que se llevará todo, dejará sin rastro alguno el recuerdo
Un ser perdigando en el intelecto una aventura sin sentido
Cuando lleguen los nuevos tiempos, el tiempo estará en vano
Cuando se esfumen los perros viejos, la muerte será tan joven
Bella, abundante, benevolente y concisa para los nuevos dilemas
Estar, ser y mantenerse para observar lo bien que se ha petrificado
En el invento de creer que el alma tiene más secretos
En la facilidad de congelar las manos cuando con fuego se encuentran
En la raíz del otro ojo que se ha estacionado, cerrado desde el fin
¿Quién levantará mis manos para hacerme notar que no me muevo?
No tengo que desperdiciar otro intento de exprimir mis esperanzas
No necesito flagelar mi nuca para esperar una torcedura menos dolorosa
No tengo que escribir para leerme, leerte de nuevo escribiendo
¿porqué me lees?, ¿porqué me escribes? ¿porqué me vives dentro’
¿porqué me llevas en cada intento? ¿porqué no desapareces?
¿Porqué no te desvanece un pergamino absoluto que contenga todas las respuestas?
¿Porqué no te arrojas al mar?, así podrás permanecer unido por miles de fragmentos
Uno más uno hasta el infinito y entonces sólo así permanecer en la inmensidad
Y entonces, así solo y únicamente entonces las grandes hazañas tendrán un sentido
No estará escrito en la carne de la antigua civilización, ni en los escombros del testimonio
La escritura de los colores es abundante en un mundo sin matices, en un mundo sin oídos
En la catastrófica y predicable ruina que aguarda la llegada del arrepentimiento
El mar suele ser desastroso, pero con tu cuerpo pudriéndose y contaminando sus aguas
Será el monumento, será la predicción, será un solo tono de una majestuosa canción.
Tienen con gran pendiente el declive de un torbellino
Uno que se llevará todo, dejará sin rastro alguno el recuerdo
Un ser perdigando en el intelecto una aventura sin sentido
Cuando lleguen los nuevos tiempos, el tiempo estará en vano
Cuando se esfumen los perros viejos, la muerte será tan joven
Bella, abundante, benevolente y concisa para los nuevos dilemas
Estar, ser y mantenerse para observar lo bien que se ha petrificado
En el invento de creer que el alma tiene más secretos
En la facilidad de congelar las manos cuando con fuego se encuentran
En la raíz del otro ojo que se ha estacionado, cerrado desde el fin
¿Quién levantará mis manos para hacerme notar que no me muevo?
No tengo que desperdiciar otro intento de exprimir mis esperanzas
No necesito flagelar mi nuca para esperar una torcedura menos dolorosa
No tengo que escribir para leerme, leerte de nuevo escribiendo
¿porqué me lees?, ¿porqué me escribes? ¿porqué me vives dentro’
¿porqué me llevas en cada intento? ¿porqué no desapareces?
¿Porqué no te desvanece un pergamino absoluto que contenga todas las respuestas?
¿Porqué no te arrojas al mar?, así podrás permanecer unido por miles de fragmentos
Uno más uno hasta el infinito y entonces sólo así permanecer en la inmensidad
Y entonces, así solo y únicamente entonces las grandes hazañas tendrán un sentido
No estará escrito en la carne de la antigua civilización, ni en los escombros del testimonio
La escritura de los colores es abundante en un mundo sin matices, en un mundo sin oídos
En la catastrófica y predicable ruina que aguarda la llegada del arrepentimiento
El mar suele ser desastroso, pero con tu cuerpo pudriéndose y contaminando sus aguas
Será el monumento, será la predicción, será un solo tono de una majestuosa canción.