nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por ser de carne perdí la vida
y ante las puertas del miedo
dejé mis pasos reprimidos
por una noche larga
y sin costuras.
Por ser de hueso
astillé mis días
y los sueños se escurrieron
por mis dedos anudandose
a mis propios olvidos.
Intactas quedaron esas
soledades huérfanas,
esas palabras no nacidas
que fueron andamios mudos
atravesando el agua
sucia de mis ojos.
Por ser de barro
ya no bailo a la luz,
ni enciendo el cielo
con una tea reseca.
Soy de alma y carne,
aunque mi alma aún
se recrea en las memorias
de lo que pienso,
hay que perder los ojos
para hablar de memorias,
hay que latir desnudo
para arrancarle
un pellizco al día
y hay que nacer de pie
para alcanzar un horizonte
prefabricado.
El camino es un
pacto con la vida,
un sitio raro donde
tu nombre es derrotado
bajo la barba de tantos
y tantos nombres,
actores que borran
tus huellas pulcramente
andadas y cierran
las ventanas de tus ojos
como si no existiera
otro mundo.
Pero el mundo es redondo
y blanco
y de agua
y de Tierra
y de barro
y de carne
y de hueso
y de mí...
Mi mundo es como la lluvia
que hiere y bendice,
como las horas que se desploman
por mis recuerdos
y me permiten coger
mi aliento en volandas
para volver a difuminarme
en cualquier sueño
imposible...
NUNA.