Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Precisamente hoy
Hoy encontré un cadáver en un arcón cubierto
por viejas colchas de color grisáceo, olvidados,
tanto el arcón como un antiguo verso
que nunca vio la luz, quedó abortado.
Quizás él me llamó, o fue el acaso
quien me llevó a hurgar en el pasado.
Sería tal vez que el verso se tornó fantasma
y entró en mis sueños para atormentarme.
No lo sé, sólo sé que al leerlo, me dio vergüenza
y me sentí cobarde, y con deseos de resucitarlo
saqué una pluma y empecé a rimarlo.
El tiempo no perdona ni a un héroe fatigado,
nacidos o nonatos; por eso es que el papel
se convirtió en pedazos, secuelas de un ayer
sin compostura. Quizás al arcón le aumenté su basura,
fue buena la intención, pero volví a cerrarlo.
Precisamente hoy me siento criminal, y vengo a reportarlo.
por viejas colchas de color grisáceo, olvidados,
tanto el arcón como un antiguo verso
que nunca vio la luz, quedó abortado.
Quizás él me llamó, o fue el acaso
quien me llevó a hurgar en el pasado.
Sería tal vez que el verso se tornó fantasma
y entró en mis sueños para atormentarme.
No lo sé, sólo sé que al leerlo, me dio vergüenza
y me sentí cobarde, y con deseos de resucitarlo
saqué una pluma y empecé a rimarlo.
El tiempo no perdona ni a un héroe fatigado,
nacidos o nonatos; por eso es que el papel
se convirtió en pedazos, secuelas de un ayer
sin compostura. Quizás al arcón le aumenté su basura,
fue buena la intención, pero volví a cerrarlo.
Precisamente hoy me siento criminal, y vengo a reportarlo.
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