Martín Renán
Poeta adicto al portal
Este afecto
que nos contiene,
efímero
—terrenal—
criatura
azul profana.
Porque
débil juramento
suma los días;
atrás,
sospechosamente
una ciudad
de fe.
El oráculo, pequeño ángel de tierra.
Si me hubieras dicho,
del pozo
de los deseos
rifa
el miedo,
manqueados de maldad.
En un abrir y cerrar de ojos,
la memoria
como empeño;
víctima y victimario
sólo dios
de cenizas en un haz de luz.
¡Muerto de miedo!
que nos contiene,
efímero
—terrenal—
criatura
azul profana.
Porque
débil juramento
suma los días;
atrás,
sospechosamente
una ciudad
de fe.
El oráculo, pequeño ángel de tierra.
Si me hubieras dicho,
del pozo
de los deseos
rifa
el miedo,
manqueados de maldad.
En un abrir y cerrar de ojos,
la memoria
como empeño;
víctima y victimario
sólo dios
de cenizas en un haz de luz.
¡Muerto de miedo!