Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Presagio amarillento.
El aire que desciende desde el risco
más frío y pronunciado
acaricia tus ojos
de dorados mortales y enfermizos.
Presagio amarillento.
La súplica invasora que me eleva
más suave que tus alas
ha tronchado la carne
remota en un ocaso vengativo.
Presagio amarillento.
La estancia se ha cubierto de crepúsculos
donde se destituyen
a veces esos soplos
de tu mirar intruso o rescatado.
Presagio amarillento.
La luz se desdibuja en celosías.
Todo está floreciendo
en ti, serenamente,
y todo se marchita al pronunciarte.
Presagio amarillento.
La sombra que desciende de su cima,
punzando la memoria
mientras que en su presencia
divagan tus presagios amarillos.
© Abraham Ferreira Khalil
El aire que desciende desde el risco
más frío y pronunciado
acaricia tus ojos
de dorados mortales y enfermizos.
Presagio amarillento.
La súplica invasora que me eleva
más suave que tus alas
ha tronchado la carne
remota en un ocaso vengativo.
Presagio amarillento.
La estancia se ha cubierto de crepúsculos
donde se destituyen
a veces esos soplos
de tu mirar intruso o rescatado.
Presagio amarillento.
La luz se desdibuja en celosías.
Todo está floreciendo
en ti, serenamente,
y todo se marchita al pronunciarte.
Presagio amarillento.
La sombra que desciende de su cima,
punzando la memoria
mientras que en su presencia
divagan tus presagios amarillos.
© Abraham Ferreira Khalil