Paparrigópulos
Poeta recién llegado
Presiento el final como una muerte inminente.
El miedo al cambio...
Presiento la herida
debajo de mi pecho;
y tampoco la puedo cambiar.
Presiento la indecisión
como mi único método.
Y...observa,
ya sé que no me percibes,
siquiera yo a ti,
pero en la ineptitud empecé a abominarte,
sin ser más que una sombra brusca,
un espejismo,
un código binario,
una mancha,
a veces un color,
otras sin él...
pero te desabrocho de mí.
Lo sé, pero no lo sé.
Parece gratuito
que te increpe
sin saber el timbre de tu voz.
Pero te culpo,
sin embargo,
de robarme lo que n es mío.
Fuera de mi acervo
es lo que más quiero.
No lo llames antojo
pudiendo ser el tuyo.
Sombra, sombra, sombra.
Pero presiento ese final,
como esa terrible predicción sin valorar.
El miedo al cambio...
Presiento la herida
debajo de mi pecho;
y tampoco la puedo cambiar.
Presiento la indecisión
como mi único método.
Y...observa,
ya sé que no me percibes,
siquiera yo a ti,
pero en la ineptitud empecé a abominarte,
sin ser más que una sombra brusca,
un espejismo,
un código binario,
una mancha,
a veces un color,
otras sin él...
pero te desabrocho de mí.
Lo sé, pero no lo sé.
Parece gratuito
que te increpe
sin saber el timbre de tu voz.
Pero te culpo,
sin embargo,
de robarme lo que n es mío.
Fuera de mi acervo
es lo que más quiero.
No lo llames antojo
pudiendo ser el tuyo.
Sombra, sombra, sombra.
Pero presiento ese final,
como esa terrible predicción sin valorar.