Primer aniversario

José rubiel Amaya Amaya

Poeta asiduo al portal
Hace un año que no escucho tu voz,
que no miro tus bellos ojos claros,
que no siento tu mirada,
que no escucho tus tiernas palabras,
tu consuelo, tu fortaleza guiandome,
guiando nuestro sendero, nuestro hogar;
nuestros hijos, esos maravillosos hijos
que me regalaste.

Hace un año que te extrañamos;
hace un año que no ven la luz
de tu enseñanza,
que no guias sus senderos;
fuiste el faro que siempre alumbro
sus caminos; y esa luz trascendio
y se filtro a sus corazones.

Y hoy continua fulgurante,
a pesar de tu partida, es perenne
alumbrando sus vidas,
nuestras vidas, el legado que dejaste,
se mantiene, se mantendra,
y tu luz desde donde estes,
siempre nos alumbrará. ¡ Así será!.
 
Hace un año que no escucho tu voz,
que no miro tus bellos ojos claros,
que no siento tu mirada,
que no escucho tus tiernas palabras,
tu consuelo, tu fortaleza guiandome,
guiando nuestro sendero, nuestro hogar;
nuestros hijos, esos maravillosos hijos
que me regalaste.

Hace un año que te extrañamos;
hace un año que no ven la luz
de tu enseñanza,
que no guias sus senderos;
fuiste el faro que siempre alumbro
sus caminos; y esa luz trascendio
y se filtro a sus corazones.

Y hoy continua fulgurante,
a pesar de tu partida, es perenne
alumbrando sus vidas,
nuestras vidas, el legado que dejaste,
se mantiene, se mantendra,
y tu luz desde donde estes,
siempre nos alumbrará. ¡ Así será!.
Bello, sentido y conmovedor poema, el dolor se me antoja infinito ante una situación así, deseo que poco a poco tu y tus hijos encontreis la calma sin dejar de amarla. te mando el más grande de mis abrazos amigo José. Paco.
 
Versos que llenan de nostalgia, la vida a veces es tan dura que nos quita lo que amamos. Aún sin haber vivido algo así, no quiero ni imaginarlo, pero pienso que ha de doler demasiado. Quiero creer que los recuerdos que quedan de cierto modo nos salvan, nos ayudan a sobrellevar esos dolores y sobre todo si hay hijos aferrarse a ellos fortalece.

Un fuerte abrazo.
 
Hace un año que no escucho tu voz,
que no miro tus bellos ojos claros,
que no siento tu mirada,
que no escucho tus tiernas palabras,
tu consuelo, tu fortaleza guiandome,
guiando nuestro sendero, nuestro hogar;
nuestros hijos, esos maravillosos hijos
que me regalaste.

Hace un año que te extrañamos;
hace un año que no ven la luz
de tu enseñanza,
que no guias sus senderos;
fuiste el faro que siempre alumbro
sus caminos; y esa luz trascendio
y se filtro a sus corazones.

Y hoy continua fulgurante,
a pesar de tu partida, es perenne
alumbrando sus vidas,
nuestras vidas, el legado que dejaste,
se mantiene, se mantendra,
y tu luz desde donde estes,
siempre nos alumbrará. ¡ Así será!.
Extrañarla despues del tiempo, esa luz que se apago
sigue siendo el faro que fue. brillar alrededor de
ella es tenerla vida entre los rincones desplegados
de sentimiento. excelente obra que la recuerda entre
lo sombrio de los momentos. saludos amables
de luzyabsenta.
 

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