A lo largo y a lo ancho
solo un montón de maderas,
apiñadas, lustradas, descoloridas,
insulsas y molestas.
Una intensa luz que se mueve para todos lados,
algo de bajo presupuesto,
algo de mal gusto.
Un abismo por delante,
un oscuro silencio sin ojos, sin voz.
No hay nada, no hay nadie,
adelante, a los costados, al frente,
no hay nadie.
Solo el espacio que nos rodea sin decirnos si debemos dejarnos caer,
empezar o retroceder.
Moverse no es fácil, no es alegre,
es confuso y siniestro,
el ambiente es burlón y desalentador.
El fracaso, el miedo al porvenir.
Invasión.
Colores, colores de todos los tamaños y sentimientos,
colores de los negros, de los blancos y de los felices.
Aparecen formas, sonrisas, miradas.
Es una pasarela de vida en evolución,
que inunda los sentidos y se vuelve propia,
como si nuestros órganos se mimetizaran,
como si siempre hubiéramos estado en este estado de desbalance entre dos abismos igual de perfectos, pero distintamente creativos.
Una voz lejana y serena,
es el titiritero.
Es hora de la función.
Se abre el telón,
se prende la luz.
solo un montón de maderas,
apiñadas, lustradas, descoloridas,
insulsas y molestas.
Una intensa luz que se mueve para todos lados,
algo de bajo presupuesto,
algo de mal gusto.
Un abismo por delante,
un oscuro silencio sin ojos, sin voz.
No hay nada, no hay nadie,
adelante, a los costados, al frente,
no hay nadie.
Solo el espacio que nos rodea sin decirnos si debemos dejarnos caer,
empezar o retroceder.
Moverse no es fácil, no es alegre,
es confuso y siniestro,
el ambiente es burlón y desalentador.
El fracaso, el miedo al porvenir.
Invasión.
Colores, colores de todos los tamaños y sentimientos,
colores de los negros, de los blancos y de los felices.
Aparecen formas, sonrisas, miradas.
Es una pasarela de vida en evolución,
que inunda los sentidos y se vuelve propia,
como si nuestros órganos se mimetizaran,
como si siempre hubiéramos estado en este estado de desbalance entre dos abismos igual de perfectos, pero distintamente creativos.
Una voz lejana y serena,
es el titiritero.
Es hora de la función.
Se abre el telón,
se prende la luz.