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Priscila / Historia de un amor

buhodicenzo

Poeta recién llegado
Priscila

Novela inédita

Autor Javier Dicenzo













Primera parte viaja Priscila
















I

Priscila viaja triste a la ciudad de Campana Buenos Aires, y siente un profundo apego a su ex novio. Ella mira el vidrio del chevalier, y baja en la ciudad de Campana, y sabe que es su último tiempo en la tierra porque piensa suicidarse.


II

Camina por la costa de la ciudad, y mira sus poemas en un diario, Tony era en su pasado un gran amor, ya no está, y ella llora, no puede vivir sin él.


III

Camina por la ciudad industrial y siente un fuerte apego tiene su medallita él era un escritor importante, pero al haber muerto ella no tiene un sentido de pertenencia con la tierra.


IV

Llora varias horas en su lugar de trabajo, el jefe le pregunta:

- Por qué lloras Priscila?


Ella no responde sabe que su final se acerca.



V


Hoy es un día especial el mes de la amistad y ella rompe la carta.





VI

Aquel mes se hacía largo, ella se encontraba en la oficina, y tomó un café.


VII

Siempre se pintaba los labios y miraba la foto de su novio.


VIII

Leyó el túnel de Sábato y sintió extrañeza, la era digital había llegado y leía de su Kindle.


IX

Cayó en una depresión insostenible y ese día faltó al trabajo, era el principio del final.


X

La internación fue larga y ya estaba dada de alta médica, la dejaron cesante en su trabajo, y peligraba, ya que la iban a pensionar por salud mental.



XI

Ese día no quiso suicidarse, pero leyó otro libro… una novela de terror.




XII

Intento calmarse, se tomó unos comprimidos, y se durmió.


XIII

Al día siguiente sintió mareos, y se siente escritora, y comienza a escribir.

Ese momento lo lleva a internarse por la espiritualidad.


XIV

Priscila imagina un mundo atroz y sus novelas y cuentos lo llevan a ese pasado con su novio, y llora.


XV

Lee a Roberto Arlt, y se siente en un mundo raro, y maldice a los cielos.


XVI

Ese día escribe una novela, comienza analizando sus personajes.


XVII

Y esa novela la lleva a caminar por Campana esa ciudad que siempre la acogió, con sus cuentos inéditos.






XVIII

En su pasado había sido escritora y eso volvía, sintió una fuerza extraña su escritor favorito Roberto Arlt la invitaba a la aventura, siguió en ese lugar frente al río, su novela inédita estaría bajo un antiguo mueble de su niñez.


XIX

Volvería a Baradero su ciudad, pero antes de su suicidio debía permanecer escribiendo esa novela, que hablara de su escritor.


XX

Se dirigió a la costa, porque amaba las aguas y el viento.


XXI

Su diario inédito era precoz se sentía como Alejandra Pizarnik alejada de todo. Su angustia era muy profunda, como un mar lejano.


XXII

Nunca quiso lo espiritual pero lo espiritual era lo que tenía en sus manos.



XXIII

Y lejos de todo tiró un libro al río y maldijo a los dioses.






XXIV

Inició el viaje de regreso a su casa en Baradero, y vio sus libros inéditos.

Ella había sido escritora, pero luego tomó una crisis muy grande.


XXV

Escribió una novela inconclusa de Roberto Arlt, era su escritor favorito junto con Abelardo Castillo, sus escritores padres.


XXVI

Esa tarde tomó un revolver y se lo puso en la cabeza pero no apretó el gatillo.


XXVII

Era una escritora depresiva, y sus escritos locos como ella.

Luego de un tiempo tomó su bolso y viajó nuevamente a Campana.


XXVIII

Leyó cuentos de Arlt el Jorobadito, y lloró, estaba fuera de sí, ya no iría mas a su trabajo, y su discapacidad la frenaba a escribir.







XXIX


En su viaje a Campana luego varios más, sintió la necesidad de expresar en un diario inédito, y su suicidio lo fue posponiendo había tenido noticias de Alejandra Pizarnik, su escritora predilecta, pero no sabía que hacer.


XXX

Escribiendo poemas, porque ella era una poetisa excelente, y miró el infinito.

Su talento para el ajedrez ponía en un pedestal a varios lectores de su obra.


XXXI

Inicio una novela llamada Priscila, la misma que yo como escritor estoy escribiendo, pero era otra Priscila.

Sus momentos espirituales pasaban, en Diarios inéditos que nadie leía.


XXXII

Sintió un vacío y se emborracho tomo mucho vino tinto.




XXXXIII

Sentía atracción por los juegos de Ajedrez y jugar Ajedrez, tenía talento natural.




XXXIV

Nacía como escritora y moría como ser humano, su muerte era lenta, decidió permanecer un tiempo replegada en su departamento.

Camino por un tiempo por la costa de Campana, y sintió necesidad de llorar, sus recuerdos eran profundos.


XXXV

Su ex novio había muerto en un accidente de motos, y ella se sentía muy triste, luego de perder su trabajo y ser pensionada por salud, mantuvo fresca su mente para poder escribir.


XXXVI

Ella moriría en Mar del Plata en el mar como Alfonsina Storni, ella que era una escritora desconocida lloro, varios días.


XXXVII

Su novela Priscila iba en aumento, escribía poemas diversos con endecasílabos donde ponía su alma.


XXXVIII

Era su límite, su límite era la literatura o el Ajedrez en menor medida.







XXXIX

Priscila era una novela de amor trágico, como su propia vida, y ella escritora, tomaba medicamentos para la depresión.


Caminó por una plaza y miraba la iglesia de los mormones.



XL

Sintió tristeza y durmió todo el día, era escritora, y jugaba ajedrez.

Caminó hacia su departamento. Y allí jugo un poco a las cartas de póker.


XLI

Siempre receptiva tenía una intuición como mujer, su novio la había querido mucho, muchos años, y ahora la vida la ponía en jaque.


XLII

Siempre ella regresaba a Campana fueron viajes donde su suicidio no la convencía, tal vez debía irse del país por la crisis y encontrar otros aires en Europa o Asia.







XLIII

Escribió a la noche unos endecasílabos, y siguió tomando un vino, y luego comió algo.

Se sentía diminuta en un universo solitario.


XLIV

Aquella noche tomo varias drogas, no soportaba su existencia y leyó a Allan Poe.


XLV

Siempre escribía con somnolencia, siempre decía que amaba su novio.


XLVI

La verdadera literatura nace en Priscila decía ella en su diario inédito.

Alguna vez un poeta tiene cosas para decir.


XLVII

Siempre miraba su diario inédito, y allí en su ficción estaba su vida.








XLVIII

Aquella mañana amaneció triste, pero caminó por la costa de Campana, siguió leyendo su diario íntimo y dejó fluir los versos.

Tomaba un café y leía un libro de Abelardo Castillo y se deliraba.


XLIX
Sentía que la vida pasaba, que no tenía inspiración la idea de la muerte siempre rondaba, debía ir a ver la tumba de su ex novio.


L

Si el fin era ese cementerio parque no estaba buena la idea.

Salió llorando donde dejó una flor.


LI

Aquel día permaneció en su departamento y dibujaba un ángel para la tapa de su diario.


LII

Nunca quiso hablar con sus padres, ella era la escritora conflictuada y nunca sería entendida.







LIII

Decidió comenzar una novela llamada El cuarto, que hablaría de la vida y obra de Abelardo Castillo, pero esa tarde pensó en matarse, igual siguió con su obra.


LIV

Camino por campana seguía como escritora de endecasílabos.


LV

Siempre comía sola, era muy solitaria, su lugar en el mundo era raro.


LVI

Era novelista y muy conflictuada, ese día se drogó, y fumo marihuana.

Se sentía extraña leyendo a Roberto Arlt.


LVII

La novela El cuarto trataría del escritor Argentino, y seguía con sus dípticos.

Tomo cerveza y caminó hasta la costa.








LVIII

El cuarto era su próxima novela, hablaría de Castillo un escritor de antaño.

Caminó a un café y Priscila tomaba alcohol.


LIX

Siempre tomaba un licor y leía un diario en la mesa del café.


LX


Siempre escribía El cuarto de Castillo y además jugaba ajedrez, su diario inédito lo guardaba lejano.


LXI

Siempre había mariposas en su patio, pero su idea suicida la perseguía, como su ex novio.


LXII

Habían traicionado su ego como escritora y sus complejos la atormentaban.









LXIII

Camino por la costa de Campana, miraba el horizonte y las fábricas del lugar.

Escribía poemas cortos, y lloraba, por su amado.

Sus conflictos eran como fantasmas lejanos.


LXIV

Ella quería ser escritora pero no sabía el precio que debía pagar para serlo, y pensó en Abelardo ese escritor profesional.


LXV

Escribió en su diario sus sueños y dejo todo, fue a un bar y tomo un poco de vino.


LXVI

El cuarto era esa novela inédita que dejaría luego de suicidarse y sus diarios, admiraba también a Pizarnik


Llovía y la oscuridad penetró su alma









LXVII

Fue por el departamento miró el balcón y atino a tirarse pero se arrepintió, escribió un rato en su diario inédito.


LXVIII

Fue por un club de la costa de Campana y luego tomo un poco de alcohol.

Viajó hasta mar del plata y miró el mar, y se adentró en esa ciudad.


LXIX

Vio en el hotel de Mar del plata un fantasma, y escribía sus poemas y tomaba droga.


LXX

Sintió que Pizarnik era su modelo a seguir pero su suicidio faltaba, en su vida volvería a campana para pensar, necesitaba pensar.










LXXI

Caminó por la ciudad de Campana, y fue a lo de Tony, leían poesías.

Ella estaba conflictuada, sus sentimientos la traicionaban.



LXXII

Siempre quiso ser escritora, continuó con su diario inédito.

Tomaba café, mucho café.


Aquel día jugo ajedrez con la pc, amaba ese deporte.


LXXIII

Se drogó y entró en un estado inconsciente, un estado mental lejano.













LXXIV

Fue a un muelle en esa costa donde había vacacionado el año anterior, y vio su imagen en el rio, y se enloqueció, tomo el diario y lo tiro al río.


LXXV

Comenzó a escribir un nuevo diario inédito….

Yo Priscila soy esta… escritora…


Y se durmió a la intemperie junto al muelle.



LXXVI

Siempre lo había amado a su ex novio, y no podía vivir sin él.

Era una obsesión…


LXXVII

Ella… ella era yo, soy la que escribe la historia Priscila, he dedicado mi vida a la literatura, y escribo poemas, relatos y novelas, soy Priscila.







LXXVIII

Soy Priscila y contaré mi historia, caminé muchas veces por el mar pensando en mi suicidio, de hecho esta es la antesala de mi suicidio.

Caminaré jugando ajedrez.


LXXIX

Siempre comía asado, siempre y miraba el horizonte ella se drogaba.

Cada día caminaba frente al mar.



LXXX

Siempre olía a fresco, siempre, escribía poemas.


LXXXI

Soy Priscila, contaré mi historia soy prostituta desde mi adolescencia y esta es mi confesión.











LXXXII


Caminó por Campana, ella sentía dolor, soledad, se drogaba, se evadía pensaba en su ex pareja, Priscila de ojos celestes.

Ella jugó ajedrez en un grupo de hombres y regresó al departamento.


LXXXIII

Sintió dolor, fumó unos cigarros grandes, y se puso a escuchar música.


LXXXIV

Aquella noche tomó unas pastillas alucinantes y se durmió tarde.

La vida le pasaba factura era treintañera.


LXXXV

Nunca iba a confesar que había trabajado en cabaret, tenía un amigo y esa tarde fue a visitarlo, charlaron sobre su proyecto de novela él era escritor como ella.








LXXXVI

-Soy Priscila y escribí esta novela corta o núblele que dedico a un amor pasado, fue difícil confesar mi sexo, fui prostituta, y amaba a un ex novio como a un hermano, hoy decidí viajar al sur allí me suicidaré ahorcándome en un árbol pero antes de escribir mi segunda parte confieso culpable, me acosté con un sacerdote, y con su diacono, soy pecadora, pero no importa ya estoy jugada, soy así prostituta.


LXXXVII

Ella sintió dolor al escribir estas cartas, era una prostituta y se iba a matar en Bariloche.


LXXXVIII

Ella jugaba ajedrez con los hombres y a veces se acostaba con alguno.


LXXXIX

Siempre fingió dolor en su alma hasta llegó a confesarse con un sacerdote de los que luego se acostaba.










XC

Ella Priscila tomó su bolso y sacó pasaje aéreo en Buenos Aires para Bariloche donde estaría un tiempo escribiendo su novela, se sentía triste y fumaba cigarros de chocolate, esos que le gustaba su novio ex.


XCI

Subió al avión y unas lágrimas cayeron estaba confundida, pero decidida a ir adelante, siempre fue una escritora conflictuada.


XCII

El avión subió a los cielos y la noche esperaba.


XCIII

Duró unas horas y bajó en el aeropuerto, estaba muy nerviosa.

Fumo un poco y hablo:

- Soy la escritora Priscila Fernández, estoy acá

Tomo el taxi y se bajó en un edificio antiguo.


Caminó por un pasillo y encontró una lapicera y un cuaderno.


Y una nota que decía

COMIENZA AQUÍ TU NOVELA.




SEGUNDA PARTE LA OTRA NOVELA




















I

Ella estaba confundida dejó de escribir El cuarto, para centrarse en esta novela que era la que escribía, en Bariloche.

Camino cerca de los edificios del centro de Bariloche.

Esa tarde nevaba.

Esta otra novela sería su único libro, trataría de Priscila justamente.


II

Lloró y escribió: Soy Priscila estoy confundida dije que escribiría esta novela no el cuarto, es otra novela, olvidaré a Abelardo Castillo.

Y soñó.


III

Escribió Priscila y llegó hasta este momento, toda esta novela es una novela dentro de otra, y al vivir en Bariloche fue a un prostíbulo a tener relaciones.








IV

Salió del prostíbulo y fue a su departamento, y siguió con Priscila su propia novela, y escribía sobra La ventana y Abelardo Castillo, la vida de un escritor, ese día fumo un abanó .


V

Preparó la soga donde se iba a ahorcar, ese tiempo era de preparación para enfrentar su muerte.


VI

Leía Verónica decide morir de Paulo Cohelo, y siguió así toda la tarde.


VII

Decidió ir al cine muy despacio, caminó por la nieve de Bariloche.


VIII

Ella desesperaba como escritora, fumaba sin parar.






IX

Siguió por un camino a una iglesia allí rezo a Dios.

Escribía Priscila esta novela que sería su legado a la humanidad.


X

Fumo un rato mirando los paisajes de Bariloche, una vez había vivido un romance y ya no quería vivir más.


XI

En su cuarto jugó ajedrez ese juego que le daba sentido a sus cosas.


XII

Miró una vidriera con ropa, y unos juguetes de bebes.


XIII

Sentía que le faltaba poco para su muerte, entonces fue a un templo allí en medio del centro de Bariloche y entrego sus peticiones a dios, era su último camino hacia la muerte.






XIV

Siempre lloraba y tomaba alcohol con drogas, y rezaba a los dioses.

Esa noche tuvo sexo con un desconocido.

Escribía relatos de terror.


XV

Se acercó a un lago y mojo su cara, estaba muy triste, fue a su escritorio en el departamento y escribió la novela Priscila, y es esta novela la que escribía.


XVI

Sintió una fuerza del más allá, era poeta y de las buenas poetisas recordó su niñez y se drogaba.


XVII

Su muerte sería al fin de una calle en un árbol sombrío.









XVIII

Siempre sintió apego por la literatura, es por ello que Priscila también amaba leer y jugar ajedrez, a veces go muy básico.

El lugar de su muerte lo tenía preparado en ese árbol.

Así que decidió seguir sin mostrar sospechas a nadie su familia estaba lejos y su ex novio ya no vivía.


XIX

Siguió a un laberinto subterráneo por el lugar, se encontró con bibliotecas extrañas, vivió muchos secretos donde seres le mostraban otro camino a los dioses.


XX

Su destino de muerte estaba trazado escribiría esta novela hasta el final.










XXI

Siempre soñaba con ser una escritora, y escribía la ventana, luego jugaba ajedrez, su apertura preferida era la Ruy López, sentía atracción por el juego ciencia, caminaba pensaba la jugada admiraba a grandes jugadores.


XXII

Se drogó, y tomó alcohol, salía a caminar bajo la nieve de Bariloche, y lloraba bajo las casas.


XXIII

Se sintió sola, una soledad inmensa en el universo y bajo las estrellas, era una escritora póstuma, y dejaba obra inédita.


XXIV

Jugo ajedrez y miraba el reloj corre, iba a quitarse la vida. Su vida seguía entre ajedrez y letras.







XXV

Escribió sobre La ventana novela sobre Abelardo Castillo.

Siguió por la nieve, y fumaba, se drogaba de alguna manera era una especie de felicidad.


Lejanamente vio unos perros negros, luego espejismos tenía visiones.


XXVI

Escribió hasta el amanecer, como aquellos días donde se juntaba a jugar ajedrez y se amanecían en Campana, antes de morir su ex novio.


XXVII

Esta vida para ella era un espejismo, y era escritora porque no le quedaba otra cosa para hacer que escribir.









XXVIII

Escribía Priscila esta novela que ella denunciaba como ajena de la propia vida de otro, o de otros fantasmas, tal vez no era escritora, y era como se decía una buscadora de arte.


XXIX

Los perros la seguían y de pronto vio unos demonios o le parecían.


Cruzó la calle y se puso a comer pizza en una pizzería



XXX

Ella la otra era una escritora frustrada, olvidada en medio de la nada. Su suicidio era para justificar su escritura.










XXXI

Priscila se suicidó aquella tarde, en el árbol de un barrio común de Bariloche.

Sus restos lo llevaron a un crematorio.

Y aquí termina la historia que escribiré antes de suicidarme.

Dejaré algunas notas de mi pasado.


XXXII

Ella estaba en Campana y le gustaba estar con Tony su amigo, y jugaban ajedrez, hasta tarde, noches enteras jugando.

Priscila quería ser escritora.
 

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