legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cayó el telón del romance
que en un letargo habitaba,
cayó por su propio peso
sin que concluya la trama;
treinta años hubo dormido
en los recodos del alma
y se avivó cual despiertan
los volcanes en la fragua;
cayó el telón del romance
sin que concluya la trama.
Hacen apenas seis lustros
si la memoria no falla,
cuando deshojando al tiempo
yo acariciaba su cara;
la seda de sus mejillas
era cual nube del alba,
que con los primeros rayos
relucía como nácar;
hacen apenas seis lustros
yo acariciaba su cara.
Eran de almíbar sus besos,
su lengua, mortal carnada;
su voz un rayo de luna,
un trueno su risa blanca;
un oro su corazón
que en el pecho aquilataba,
bajo la dulce ambrosía
de sus generosas glándulas;
eran de almíbar sus besos,
un trueno su risa blanca.
Nos separamos un día
sin interponer un nada,
queriéndola como nunca,
sabiendo que aún la amaba;
hasta recuerdo el momento
cuando probé aquella lágrima,
y su iracunda pupila
me fustigaba con saña;
nos separamos un día
sabiendo que aún la amaba.
El tiempo pasó implacable,
con su imagen adorada
infiltrada en mi cabeza,
sin que lograra olvidarla;
y un día en el chat me dijo,
me dijo cuanto me amaba,
que era yo su amor eterno
aunque ella estaba casada;
el tiempo pasó implacable
sin que lograra olvidarla.
Nos dijimos cuantas cosas
que creímos olvidadas,
y que cayeron cual bálsamo
para resanar el alma;
me dijo que me quería,
que aunque ella estaba casada,
hasta firmaba mi nombre
cuando el papel rubricaba;
nos dijimos cuantas cosas
para resanar el alma.
Después de tanto decirnos
como quienes dicen nada
en apenas quince meses,
de pronto volvió la calma;
pidió que nos despidiéramos
con una promesa franca,
de ser el uno del otro
en tierna pasión abstracta;
después de tanto decirnos
de pronto volvió la calma.
Y cayeron los telones
sin que concluyera el drama,
entre promesas vertidas,
con suspiros y entre lágrimas,
cuando la noche caía
y el sol de la madrugada,
me despertaba del sueño
que yo despierto soñaba;
y cayeron los telones
con suspiros y entre lágrimas.
que en un letargo habitaba,
cayó por su propio peso
sin que concluya la trama;
treinta años hubo dormido
en los recodos del alma
y se avivó cual despiertan
los volcanes en la fragua;
cayó el telón del romance
sin que concluya la trama.
Hacen apenas seis lustros
si la memoria no falla,
cuando deshojando al tiempo
yo acariciaba su cara;
la seda de sus mejillas
era cual nube del alba,
que con los primeros rayos
relucía como nácar;
hacen apenas seis lustros
yo acariciaba su cara.
Eran de almíbar sus besos,
su lengua, mortal carnada;
su voz un rayo de luna,
un trueno su risa blanca;
un oro su corazón
que en el pecho aquilataba,
bajo la dulce ambrosía
de sus generosas glándulas;
eran de almíbar sus besos,
un trueno su risa blanca.
Nos separamos un día
sin interponer un nada,
queriéndola como nunca,
sabiendo que aún la amaba;
hasta recuerdo el momento
cuando probé aquella lágrima,
y su iracunda pupila
me fustigaba con saña;
nos separamos un día
sabiendo que aún la amaba.
El tiempo pasó implacable,
con su imagen adorada
infiltrada en mi cabeza,
sin que lograra olvidarla;
y un día en el chat me dijo,
me dijo cuanto me amaba,
que era yo su amor eterno
aunque ella estaba casada;
el tiempo pasó implacable
sin que lograra olvidarla.
Nos dijimos cuantas cosas
que creímos olvidadas,
y que cayeron cual bálsamo
para resanar el alma;
me dijo que me quería,
que aunque ella estaba casada,
hasta firmaba mi nombre
cuando el papel rubricaba;
nos dijimos cuantas cosas
para resanar el alma.
Después de tanto decirnos
como quienes dicen nada
en apenas quince meses,
de pronto volvió la calma;
pidió que nos despidiéramos
con una promesa franca,
de ser el uno del otro
en tierna pasión abstracta;
después de tanto decirnos
de pronto volvió la calma.
Y cayeron los telones
sin que concluyera el drama,
entre promesas vertidas,
con suspiros y entre lágrimas,
cuando la noche caía
y el sol de la madrugada,
me despertaba del sueño
que yo despierto soñaba;
y cayeron los telones
con suspiros y entre lágrimas.
Última edición:
::