demonio de una mente
Poeta asiduo al portal
En una estrecha celda he cautivado mis miedos,
aislado en las paredes de la normalidad,
soy aquel incomprendido poeta cuyos dedos
aún no encuentran el lienzo de su libertad.
Soy quien ha buscado incesante en tu asombro,
el sendero para traspasar esa frontera,
y reducir tu infierno a sólo un escombro,
y esculpir figuras con tu piel de madera.
II
Y se embarga mi corazón de vasta tristeza,
cuando piensa en ti, mi cerebro delusor,
pues fue inmensa, tan inmensa toda tu belleza,
que solo en trozos cupo en mi refrigerador.
En una estrecha celda he cautivado mis miedos,
aislado en las paredes de la normalidad,
soy aquel incomprendido poeta cuyos dedos
en tu piel encontraron el lienzo de su libertad.
Y en mi refrigerador, escrito en varios versos, está mi poema.
aislado en las paredes de la normalidad,
soy aquel incomprendido poeta cuyos dedos
aún no encuentran el lienzo de su libertad.
Soy quien ha buscado incesante en tu asombro,
el sendero para traspasar esa frontera,
y reducir tu infierno a sólo un escombro,
y esculpir figuras con tu piel de madera.
II
Y se embarga mi corazón de vasta tristeza,
cuando piensa en ti, mi cerebro delusor,
pues fue inmensa, tan inmensa toda tu belleza,
que solo en trozos cupo en mi refrigerador.
En una estrecha celda he cautivado mis miedos,
aislado en las paredes de la normalidad,
soy aquel incomprendido poeta cuyos dedos
en tu piel encontraron el lienzo de su libertad.
Y en mi refrigerador, escrito en varios versos, está mi poema.